NUESTRO RETO: DESARROLLO HUMANO E IGUALDAD EN AMAZONAS

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Recientemente el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo – PNUD presentó un informe sobre el Índice de Desarrollo Humano (IDH) en el Perú 2019, donde se muestra un conjunto de indicadores que permiten entender mejor las transformaciones ocurridas al interior de nuestro país. Este IDH se ha elaborado bajo un enfoque de desarrollo humano multidimensional.

El Índice de Desarrollo Humano es una medida que consigna los avances que tiene el país en cuanto a su desarrollo, teniendo en cuenta indicadores de la esperanza de vida al nacer, los conocimientos aprendidos en la escuela y el ingreso familiar per cápita. Estos datos nos permiten conocer los ingresos económicos en un país y evaluar si es que se está ampliando las oportunidades para que cada persona pueda vivir una vida plena, donde puedan desplegar todo su potencial. El índice IDH aporta valores entre 0 y 1, siendo 0 la calificación más baja y 1 la más alta.

Entre el periodo 2003 y 2019, el Perú ha progresado sosteniblemente en cuanto a desarrollo humano, creciendo a una tasa acumulada de más del 60%, pero eso no ha significado que existan diversos territorios cuyas potencialidades no se explotan en su totalidad, conllevando a que existan brechas en cuanto a desarrollo humano, principalmente debido a desafíos estructurales que los caracterizan, como el piso altitudinal, la baja densidad poblacional y/o su nivel de diversificación productiva.

Veamos algunos indicadores, la distancia entre en desarrollo humano entre el distrito con mayor IDH (La Molina, Lima) y el de menor IDH (Lagunas, Piura) es de 1 a 9. En materia de logro educativo (número de años acumulados), la distancia entre el distrito de mayor éxito (La Molina, Lima) y el de menor (Uchuraccay, Ayacucho) es de 1 a 7. La diferencia vinculada al ingreso familiar es la que presenta la mayor brecha, siendo esta de 1 a 40 entre los distritos de Lince, Lima (en primer lugar) y Achaya, Puno (último lugar). Como se observa, las brechas para cerrar aún son profundas, estructurales, y están condicionadas por el territorio donde se desarrollan las comunidades.

En general, los departamentos predominantemente amazónicos como Ucayali, Amazonas y Loreto se encuentran en los últimos lugares y con los peores índices de acceso de sus poblaciones a servicios básicos, que son fundamentales para alcanzar y promover desarrollo, ya que la falta de uno de ellos afectaría al desarrollo. Lastimosamente esta situación no se ha movido en 10 años (2007 a 2017). 

Analizando a nuestro departamento, Amazonas, lamentablemente desde el 2003 sigue ubicado en el tercio inferior de departamentos con el peor índice IDH junto a Ayacucho y el último Huancavelica. Amazonas está entre los tres últimos departamentos con el peor IDH con una cifra de 0.418 (Lima el mejor ubicado tiene 0.707 y Huancavelica el peor ubicado tiene 0.384). Es decir, Amazonas tiene uno de los peores índices de desarrollo humano en cuanto a esperanzas de vida al nacer, educación e ingreso per cápita; y esta situación NO es que apareció últimamente, esta problemática lo venimos arrastrando desde hace varias décadas.

Analicemos a nivel de provincias amazonenses. La provincia mejor ubicada en Amazonas es Chachapoyas, ubicada en un segundo quintil a nivel nacional con un IDH que fluctúa entre 0.5231 y 0.6243. Las provincias de Bagua y Utcubamba están ubicadas en el tercer quintil con un IDH que se ubica entre 0.4219 y 0.5231; las provincias de Luya, Rodríguez de Mendoza y Bongará están ubicadas en el penúltimo y/o cuarto quintil con un IDH que se ubica entre 0.3207 y 0.4219. Nuestra provincia de Condorcanqui es la peor ubicada en un quinto quintil, con un IDH que fluctúa entre 0.2196 y 0.3207.

Analizando esta situación de nuestras provincias, consideramos que Chachapoyas tiene una ventaja para tener un mejor IDH, por ser un territorio donde se concentra la burocracia del sector público, y por ende existe una atención privilegiada que históricamente ha recibido del Estado y del mercado. Lo mismo diríamos de Utcubamba y Bagua, que su ubicación de segundos mejores de índice IDH en Amazonas, se debe principalmente a su dinámica productiva y comercial que ha crecido en las últimas décadas. Sus dos grandes ciudades, Bagua Grande y Bagua Capital, concentran a la mayoría de población, con acceso privilegiado a servicios diversos, todavía con algunas brechas a solucionar en cuanto a infraestructura básica.

Luya, Rodríguez de Mendoza y Bongará, lamentablemente son territorios que no tienen acceso a servicios básicos del Estado que son la base para la construcción del desarrollo humano. Mantienen una producción primaria sostenidas en una agricultura y ganadería incipiente. Además, debemos pensar en la calidad de los servicios y cómo estos se adaptan a las características sociales, ambientales y geográficas de cada territorio de estas provincias. Por último, nuestra siempre excluida y sufrida Condorcanqui, con el peor índice IDH, debido principalmente a que sus comunidades alejadas, mantienen todavía su producción y sistema de vida atados a la producción agrícola que solo les permite satisfacer sus necesidades vitales. Junto al autoconsumo, recurre a modalidades de intercambio para acceder a bienes no “baratos”, sino primarios y elementales.

Como se observa, muy poco o casi nada han hecho nuestras autoridades regionales y locales que nos han venido gobernando en cuanto a políticas públicas y gestión hacia el desarrollo. Seguimos instalados en el fondo en cuanto a desarrollo humano en el Perú.

A pesar de los avances sociales y económicos logrados en las últimas décadas en nuestro país, el limitado y desigual desarrollo humano sigue siendo una de las características más presentes en el territorio peruano. Grandes brechas que tienen que cerrarse camino hacia el Bicentenario. Amazonas sigue siendo un departamento con uno de los peores Índices de Desarrollo Humano, y un departamento muy desigual si tomamos en cuenta que existe inmensas brechas en cuanto a la presencia de los servicios del Estado configurado por ejemplo entre sus provincias extremas: Condorcanqui frente a Chachapoyas. Esto demuestra claramente que, desde los congresistas, autoridades regionales y locales de Amazonas, es necesario hacer un esfuerzo mayor y acelerar la implementación de soluciones para alcanzar el reto del desarrollo humano y la igualdad.

¡GRANDES RETOS PARA NOSOTROS LOS AMAZONENSES!

LA IZQUIERDA PERUANA EN SU LABERINTO

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¡SOY DE IZQUIERDA!, porque nací en un seno sindicalista. Desde muy niño, mi padre me enseño la “lucha” en las calles, la lucha por la justicia y la igualdad. Sutepista él, combatía en la época de los 70 y 80 junto con los maestros amazonenses, reivindicando los derechos de los profesores; bajo el manto ideológico de la Izquierda Unida (IU). Yo estaba allí, junto a mi padre, en las calles, apoyándole con mis gritos de infante, con mi sombrero de paja que decía SUTEP-IU, enarbolando las demandas justas de un sector que históricamente vivió marginado; aprendiendo los sinsabores de un Estado mediocre, desigual y opresor. Conociendo y formándome en las calles, aprendiendo de los maestros la ideología izquierdista que ahora es una utopía. ¡Alfonso Barrantes y Horacio Zeballos, lamentablemente ya no están más con nosotros!

El panorama actual de la izquierda peruana es preocupante y lúgubre, y esto deviene desde hace tres décadas. Vivimos marginados de la política peruana, envidiable y muy diferente a otros países como Brasil, Chile, Bolivia, Ecuador o Argentina donde sus izquierdas en las últimas décadas hasta ponen Presidentes. Estamos encapsulados en divisionismos innecesarios y sin sentido, donde aparecen “grupitos” con líderes ficticios sin ninguna relevancia política, menos constructores o formadores de ideología o política de masas; que han convertido a la izquierda en un “fantasma” que ahuyenta seguidores. En una izquierda que se ha “desenchufado” con los sectores más vulnerables, con el pueblo en general.

La izquierda ya no es más esa poderosa maquinaria política que batallaba democráticamente el sillón presidencial junto a las masas sociales, ya no es la izquierda con alcaldes o autoridades en los pueblos y departamentos elegidos mayoritariamente. Ahora la izquierda peruana, está abajo, en el sótano, luchando algunos puntitos de aprobación con “aventureros” de la política, asociados a la corrupción y el lavado de dinero.

El peor error de la izquierda peruana fue haberse dejado “despojar” al pueblo. La derecha populista nos arrebató y hoy, en su gran mayoría, apoyan a un partido que nació de un “incidente” de la historia política como el fujimorismo, que apareció repentinamente; sin luchas, sin ideología, sin estructura, sin identidad. Que convirtió a la dictadura como un paradigma de democracia (que tal contrariedad), y que sus líderes como los Fujimori, Martha Chávez, Beteta o Becerril, se convirtieron repentinamente en “políticos” del pueblo, sin siquiera haber tenido méritos suficientes como los pensadores de antaño de nuestra izquierda peruana. Unos “aparecidos” que hoy nos quieren dar catedra de política, democracia y anticorrupción, que paradójica es la política peruana. ¡Mariátegui, no querrás haber nacido en nuestra época si escucharas hablar en el Congreso a personajes como Becerril, Beteta, Vilcatoma o Arimborgo!

Justamente, es al fujimorismo a quien se le atribuye el “debilitamiento” de la izquierda; pero creo que el actual “fantasmal” camino de nuestra izquierda peruana es consecuencia de los propios divisionismos internos, donde cada grupo con su “líder/lideresa”, quiere sacar provecho particular, todos quieren ser presidenciables. No creo que el fujimorismo y su gente hayan tenido la capacidad para destruirnos, no tenían la “materia gris” necesaria para hacerlo. Nosotros mismos nos estamos destruyendo, nos hemos ido destruyendo estos últimos 30 años. ¡Hemos perdido al pueblo!

Dos aspectos indispensables se tienen que construir desde la actual izquierda peruana. Primero, dejar de lado las ambiciones particulares y formar un solo frente político. Que la articulación no nos sea una utopía, porque estos divisionismos, cual banquete, “alimentan” a los grupos de derecha con toda su “maquinaria concentrada” de medios de comunicación. Segundo e indispensable, es “enamorar” nuevamente al pueblo, buscando el apoyo de la población vulnerable como asentamientos urbanos, comunidades campesinas y amazónicas, gremios sindicales, organizaciones comunales e indígenas, rondas campesinas, etc.

Nuestra lucha no es más contra el “bloque capitalista del norte” o la inversión extranjera, nuestro horizonte debería ser la batalla por una sociedad de equidad, un Estado redistributivo en un país que todavía tiene las mayores tasas de crecimiento económico en Latinoamérica. La izquierda peruana tiene que luchar contra los “neoliberalismos aberrantes” manifestado en las protestas sociales en Ecuador o Chile, tiene que proponer políticas para disminuir la pobreza, anemia y desnutrición; políticas colectivas contra la inseguridad ciudadana; reactivar los derechos de los sectores agropecuarios; inclusión efectiva de las poblaciones vulnerables del ande y la Amazonía; inversión extranjera con responsabilidad ambiental e igualdad social; acceso universal a los servicios básicos como agua, desagüe y luz; lucha contra la corrupción con vigilancia ciudadana, puesta en valor de nuestra cultura y medio ambiente; entre muchas otras propuestas.

Tenemos un gran desafío y eso es impedir que la derecha nos siga arrebatando al pueblo y “vendiéndolo” propuestas netamente sociales que hace muchos años fueron construidas y esgrimidas por los luchadores y pensadores de izquierda. Que la derecha, ya no llegue al gobierno con nuestros votos, apoyando para elegir al “mal menor”. No dejemos que se apropien de nuestros sueños y esperanzas. Empoderemos entre los pueblos la identidad de la “nueva izquierda” con sangre joven, pero no como las/los actuales personajes que por intereses particulares (dícese presidenciables) dividen aún más a una izquierda resquebrajada, alejándolo de las masas sociales. ¡Repuntemos nuevamente como antaño!

Mi padre Marino Torrejón, fue cesado injustamente en los años 80 por encabezar en las calles las marchas de los maestros. Desde niño sufrí y aprendí los avatares de las luchas sindicales, pero también gocé de las apoteósicas batallas de la izquierda peruana. Mi padre y los maestros amazonenses, me enseñaron a ser izquierdista, a ser igualitario. Todavía guardo celosamente mi sombrerito de paja con un escrito que indica SUTEP-IU, leal acompañante que me impulsaba alzar el puño izquierdo: señal de la verdadera izquierda peruana. Ese sombrero todavía me da esperanzas para refundar ese sueño de la nueva izquierda que tod@s ansiamos.

“La izquierda unida, jamás será vencida”

NUESTRO KUELAP LLORA

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¿Qué está pasando con el sector cultura en nuestro país? A octubre del presente año, el portal de transparencia del MEF, nos muestra que existen 2,424 proyectos de los ministerios que no se ha gastado ni un céntimo, pese a contar con el presupuesto asignado. Estos proyectos sin iniciarse, suman S/ 2,470 millones en inversión. Kuelap hace meses no tiene trabajos de conservación y las obras están paralizadas.

El Sector Cultura, cuenta con 69 proyectos no ejecutados. El proyecto del Presupuesto 2020 para Cultura y Deporte estima un monto de S/ 1,314,229,687, mucho menos que del año 2019 que ascendía a 3,160,862,755; de este presupuesto hasta octubre de este año solo se ha ejecutado el 30% asignado a Cultura. No hay capacidad de gasto, y mientras tanto Kuelap cada día se viene destruyendo. Imagínense los otros sitios turísticos y culturales de Amazonas, que no tienen la relevancia coyuntural de nuestra ciudad fortificada.

Los sectores Cultura y Turismo, a pesar que se menciona en todos los idiomas, que son los pilares fundamentales para el desarrollo del país y nuestro Amazonas, son los que menos presupuesto público reciben históricamente. En el artículo 77 de la Constitución Política, en su segundo párrafo, se manifiesta que el presupuesto asigna equitativamente los recursos públicos, su programación y ejecución responden a los criterios de eficiencia de necesidades sociales básicas y de descentralización. Corresponden a las respectivas circunscripciones, conforme a ley, recibir una participación adecuada del total de los ingresos y rentas obtenidos por el Estado en la explotación de los recursos naturales en cada zona en calidad de canon.

El presupuesto no ejecutado, lamentablemente NO hace más equitativo al presupuesto público, porque sabemos que somos un país con inmensas riquezas culturales y turísticas, que podrían generar más recursos a las poblaciones, y mejorar su economía; pero paradójicamente, no cuenta con un presupuesto adecuado para incentivar estos sectores, a pesar de que su ejecución presupuestaria se está haciendo de manera positiva, como es el caso turismo. Mientras que otros sectores, que no son prioritarios para el desarrollo social, económico y cultural, reciben mayor presupuesto y su ejecución es negativa. ¡Ahí, no hay equidad presupuestaria!

Algo está fallando y necesitamos las explicaciones de las respectivas autoridades nacionales y regionales.

Mientras tanto: “Kuelap sigue llorando”

ENTIENDE CIUDADANO VOTANTE: ¡LA POLÍTICA NO ES PARA LOS “POLITIQUEROS”!

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Disuelto el Congreso con una legalidad en debate y un alto grado de legitimidad, los candidatos ya van apareciéndose, casi nunca dieron una propuesta, o aparecen cada 4 0 5 años, pero orondos saldrán (algunos ya salen) a decir que son los “salvadores” para mejorar las condiciones en nuestra región y el país, que son los “políticos” que necesitamos para solucionar los problemas. Aparecen con sus mismos “discursos populacheros”, con sus mismas “manías” de antes.

Es terrible ver hoy en día, las encuestas y opiniones de la ciudadanía sobre el concepto que tienen de la política. La política peruana ha caído en la más profunda desconfianza y animadversión por parte de los ciudadanos, que vemos en la política un canal para asignar nuestro poder, a representantes que administrarán ese poder para dar solución a las problemáticas. Son estos representantes, “improvisados e informales”, los que acentúan la preocupante condición de la actual política peruana, los que han hecho de la política un medio para satisfacer necesidades personales o familiares. Estos “politiqueros”, nunca entendieron ni entenderán la política. El “politiquero” solo entiende que el poder asignado a su persona, es para mejorar su calidad de vida y de sus allegados.

Pero la política, la “política verdadera” no es mala, no es nauseabunda como lo creemos o como nos lo han hecho creer generacionalmente. La política es una ciencia social que nace “científicamente” allá por el siglo V a.c.; en los albores de las ciudades griegas. Justamente un griego como Aristóteles definió “naturalmente” al hombre como un animal políticoLas definiciones clásicas de la política están referidas al “ejercicio del poder”. El sociólogo Max Weber definía por ejemplo a la política como una vocación, donde las personas aspiran el poder ya sea entre el Estado o dentro de un Estado. Weber definía la política relacionada directamente con el accionar de un Estado.

La “verdadera política” es la gestión del poder, emanado de los ciudadanos, para mejorar las condiciones de vida de las poblaciones. Como lo menciona Sinesio López, esa capacidad de dirección, diseño y gestión de la acción política dentro de determinados marcos institucionales y de determinadas condiciones estructurales para obtener algunos resultados deseados: desarrollo, democracia, estabilidad, eficacia y efectividad, gobernabilidad, integración sistémica, integración social. En suma: calidad de vida.

La política tiene su pilar principal en la democracia participativa y su herramienta principal en la gobernabilidad, a través de la legitimidad y representatividad institucional. Pero lamentablemente en el Perú, esta “política verdadera” esgrimida en este corto análisis, no son entendidas por la pléyade de “politiqueros” que nos representan y gobiernan, salvo honrosas excepciones de “verdaderos políticos” que da gusto escucharlos y valorar sus acciones, y que no necesariamente son candidatos o autoridades.

A decir, “politiqueros” encontramos entre los congresistas y ex congresistas, ministros y exministros, presidentes regionales y consejeros o alcaldes provinciales y distritales que nos gobiernan o quieren volver a gobernarnos. Muy poco hicieron o hacen por Amazonas, las cifras e indicadores regionales nos lo demuestran.

Como mencioné en anteriores análisis políticos, la culpa de asignar el poder a estos “politiqueros”, recae en tres actoresPrimero, en nosotros los ciudadanos que NO SABEMOS elegir autoridades o representantes políticos, que entiendan la gestión del poder, como una manera de mejorar la calidad de vida de sus votantes. Tenemos mucho de culpa y es necesario que también nosotros entendamos y conozcamos lo que es la “política verdadera”. La política no es regalar nuestro voto a “politiqueros” por un polo, una bolsa de azúcar, un tarro de leche, una cerveza o una fiesta popular rimbombante.

En Segundo lugar, la culpa recae en este sistema electoral que ha conllevado a elegir representantes que a veces no representan adecuadamente a su población; es necesario realizar ajustes en los temas de “distritos electorales y “voto preferencial”. Además, el JNE debería fortalecer sus filtros para que nos representen verdaderos políticos, en base a una meritocracia; y no “politiqueros” que cuenten con antecedentes penales, judiciales y policiales o estén adeudando al Estado.

En Tercer lugar, están los partidos y movimientos políticos, que deberían ser los llamados a ejercer la política y ofrecer a los diversos representantes y autoridades que los ciudadanos elegirán. La debilidad institucional de nuestros partidos y movimientos, ahonda la crisis de gobernabilidad y representatividad, estos entes deberían buscar y fortalecer la formación de las preferencias de los ciudadanos haciéndolas dinámicas, permitiendo de esa manera que los diversos grupos sociales expresen sus intereses y canalicen sus demandas por medio de los partidos y eligiendo verdaderos políticos y no “politiqueros” tal como es nuestro actual escenario “pseudopolítico”.

En la actual coyuntura, donde ya van apareciendo candidatos y personajes políticos que casi nunca plantearon una propuesta coherente, entendamos que la política no es la práctica que hacen los “politiqueros”, no es para el beneficio personal o de los allegados; no es aparecer y ofrecer sin tener una plataforma política de propuestas como ya lo vienen haciendo.

La “verdadera política” es buscar el bien común, es el poder representado y legitimado que te confiere la población para hacer de tu distrito, de tu provincia, de tu región y país, un espacio de convivencia y calidad de vida. La política es el poder para construir espacios, donde el desarrollo y la gestión sostenible sea la bandera de los representantes elegidos; sea la bandera de los “verdaderos políticos”.

Ciudadano amazonense y peruano, en estas elecciones que se avecinan, RECAPACITA, y que los politiqueros, los que te ofrecen cada 4 o 5 años, ser tus salvadores; los que solo se aparecen en campaña, esta vez espero que éstos, ¡NO TE PINTEN PAJARITOS! Estás advertido, luego no te quejes.

UNA ALTERNATIVA: EL “AEROPUERTO KUELAP”, EN LUYA-LAMUD, AMAZONAS.

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Esta semana el Presidente Martín Vizcarra nos visitó y su recorrido incluyó Bagua, Chachapoyas, Kuelap, La Jalca, Leymebamba entre otros; y sin negar la coyuntura política actual, donde la mayoría de los ciudadanos al unísono le pedían que ¡CIERRE EL CONGRESO!, otra de las peticiones claves e importantes para nuestro Amazonas, fue la de viabilizar un aeropuerto regional que reúna las condiciones de conectividad, para recibir aviones comerciales que superen la capacidad de pasajeros para la cual fue construido el aeropuerto de Chachapoyas. La idea es tener vuelos comerciales con el aterrizaje y despegue de “aviones grandes”.

Es una petición importante y anhelada por los amazonenses, toda vez que una región que va camino a empoderarse como una alternativa turística a Cusco, es necesario que tengamos un aeropuerto que reúna todas las condiciones para la conectividad aérea comercial de escala. El Presidente, escuchó al pueblo amazonense y mencionó con relación al aeropuerto de Chachapoyas que: “requeriría ampliación, lo que hay que ver es que si técnica y económicamente es viable. Dejemos que los técnicos decidan. A veces queremos imponer decisiones que no son técnicas y por eso no prosperan. Por eso pasa un año, cinco años y diez sin aeropuerto comercial”.

A este anuncio, se sumó que Amazonas necesita un NUEVO AEROPUERTO, y que los técnicos vendrían en setiembre para evaluar diversas alternativas. Estamos de acuerdo que se evalúe la viabilidad técnica y económica del aeropuerto de Chachapoyas, como menciona el Presidente Vizcarra; pero vale hacernos la siguiente interrogante: ¿si esa viabilidad NO ES positiva, dónde se construiría el nuevo aeropuerto de Amazonas?

Existen diversas alternativas, conocidas están la pista militar de El Valor en Bagua, el Aeropuerto de Mendoza, y también existe una alternativa muy poco conocida por la mayoría, que es la habilitación y construcción del “Aeropuerto Kuelap”, un nuevo aeropuerto viable, aceptable y sostenible en el sector de Tozán, en los alrededores de las ciudades de Lamud y Luya. Para los que conocemos esta “gran pampa”, los factores que respaldarían esta propuesta son las siguientes:

  1. El sector de Tozán es una amplia pampa, ubicada en la parte alta de una meseta, a 10 minutos de la ciudad de Lamud y con una extensión aproximada de más de 3 kilómetros de largo y 500 metros de ancho. Un análisis técnico de este sector, sería de suma necesidad para conocer sus condiciones y viabilidad.
  2. La provincia de Luya, es el principal depositario cultural y turístico de Amazonas, en sus límites territoriales se encuentran los principales atractivos turísticos del departamento.
  3. Es una provincia que viene creciendo sosteniblemente a nivel productivo, teniendo como productos estrella la papa, el cuy y el café, entre los principales.
  4. El nuevo “Aeropuerto Kuelap” estaría solo a 40 minutos de la ciudad capital de departamento, Chachapoyas; mucho más cerca que cualquier distrito limeño para llegar al aeropuerto Jorge Chávez. Equidistante a aeropuertos como Jaén o Mendoza, para el beneficio de los pobladores de nuestras provincias amazonenses del norte.
  5. Se ha anunciado que próximamente se dará reinicio a la construcción del pavimentado Cáclic-Luya-Lamud, una obra vial que sumará como factor importante para la construcción en Tozán del “Aeropuerto Kuelap”, acelerando los tiempos de conectividad de las ciudades amazonenses con este nuevo aeropuerto.

Es inaudito que, en estas épocas del desarrollo conectivo y comunicacional, estemos discutiendo la construcción de un nuevo aeropuerto que reúna las condiciones para vuelos comerciales de escala en Amazonas. Esta obra se habría tenido que construir hace muchas décadas, y allí nuestras autoridades regionales y parlamentarios que nos han venido gobernando y representando, no han podido poner en palestra, un aeropuerto comercial para Amazonas.

El Presidente Vizcarra, ha anunciado un NUEVO AEROPUERTO para Amazonas, y esperemos que los técnicos que vendrán, analicen la viabilidad de diversas propuestas que tenemos en nuestra región. Acá en la Provincia de Luya tenemos en Tozán una propuesta, el “AEROPUERTO KUELAP”, y solicitamos que las autoridades regionales y provinciales, lo pongan en la agenda regional, como una propuesta a ser presentada al Ejecutivo.

“EXPLOTACIÓN vs INCLUSIÓN”: EL DILEMA DEL DESARROLLO PERUANO

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El Perú es un país pluricultural y multiétnico que trasciende la actual coyuntura caótica en que vivimos. Nuestro territorio actual desde épocas preincas fue pluricultural y llegó a ser concentrado en un territorio llamado Tahuantinsuyo. Con la llegada de la cultura occidental (española), el panorama étnico de nuestro país se complejizó aún más, desde el punto de vista cultural, apareciendo los mestizajes culturales a través de procesos de sincretismo.

Creo que actualmente las políticas de inclusión del Estado, están disociadas de las actividades de explotación de recursos y “visibilización” de las poblaciones originarias; porque éstas políticas responden a una necesidad de un Estado occidental que históricamente ha “excluido” a las poblaciones nativas y campesinas; es decir, el concepto de integración de este nuestro Estado, siempre ha respondido primero a explotar para luego ver “como integramos”; y lamentablemente en nuestro país no ha ocurrido lo contrario: primero integrar luego “explotar”.

Por lo tanto, la relación entre “explotación e inclusión” en el país, históricamente nunca se ha dado, se hacen y han hecho los esfuerzos para asociarlos, pero lamentablemente no se ha consolidado en nuestro espectro cultural y étnico, menos en el aspecto político o económico. Clara muestra son los conflictos sociales asociados con la explotación de recursos que vienen ocurriendo en el país. Las poblaciones nativas y campesinas miran a la “explotación” de sus recursos como un fenómeno que depreda su mundo donde conviven (bosques, tierra, agua, animales). El Estado penosamente nunca ha empoderado lo contrario; la “explotación” como creador de riqueza para mejorar la calidad de vida.

Este es una de las disociaciones que existen. La integración actual que vemos, está respondiendo a conceptos culturales, mas no así a conceptos económicos o políticos; y éstos últimos son justamente aquellos que “gobiernan” en las actividades de explotación de los recursos. El “diálogo intercultural” recién “se está institucionalizando”, anteriormente la explotación de los recursos no respetaba ningún tipo de derechos de los indígenas; claro ejemplo son las matanzas de indígenas amazónicos que se hacían en la Época del Caucho con las “correrías”.

La población indígena y/o rurales, no ha visto que la explotación de sus recursos en sus territorios haya solucionado sus problemas de primera necesidad, Cajamarca gran productor de oro, sigue siendo el departamento más pobre del país. Ello ha permitido la constante aparición de conflictos sociales, que son aprovechados políticamente por “pseudolíderes” de los excluidos para darse a conocer en futuras elecciones. La disociación entre “explotación e inclusión” es una careta de los actuales conflictos sociales que vivimos.

El Perú, “un mendigo sentado en un banco de oro”, como paradigma, se construye justamente en base a una visión mercantilista de explotación de los recursos primarios. En tiempos de nuestra autonomía, este término no habría tenido razón de ser, porque las poblaciones de nuestro territorio (Pre Incas e Incas) supieron aprovechar equilibradamente sus recursos para convertirse en una sociedad influyente en las Américas. El “mendigo sentado en un banco de oro”, se activa en el Perú con la conquista por parte de la sociedad occidental. Los españoles encontraron un imperio de aproximadamente 10 millones de habitantes, en pocos años esta población llegó a un millón de habitantes y una de las causas principales de esta barbarie demográfica, fue el trabajo forzoso en minas para explotar los recursos de este “país mendigo”. Actualmente seguimos explotando nuestros recursos, pero hay pobreza y el desarrollo es muy limitado en nuestras zonas rurales indígenas de la amazonia y el ande.

La pobreza generacional de las comunidades campesinas y nativas, incita a repensar el país desde este paradigma; pero tampoco la explotación de los recursos ha permitido que nuestras comunidades dejen de ser los “mendigos”. ¿DÓNDE ESTAMOS FALLANDO ENTONCES? Volvemos al punto inicial, la disociación entre la “explotación e inclusión”. El banco de oro donde se asienta el Perú como mendigo, solo es visto por la sociedad occidental, específicamente por el mercado. Para el poblador nativo y/o rural, desde la visión antropológica y étnica, el “banco de oro” lo representan sus ríos, sus cerros, sus lagunas, sus animales, sus bosques, su sabiduría, el agua, etc; la “mendicidad” en la que viven no se explica por la falta de recursos, sino por un tema histórico que deviene desde la llegada de la sociedad occidental: la explotación y exclusión de la población indígena por parte de las sociedades modernas.

Las poblaciones pobres que viven junto a asentamientos mineros, por ejemplo, las que están “sentadas en un banco de oro”, después de tanto tiempo de explotación minera, siguen siendo pobres y con problemas críticos para satisfacer sus necesidades primarias. El paradigma mental es entonces, también un paradigma real. La realidad te muestra que la explotación de los recursos de nuestro país ha llegado a ahondar el tema de la distribución inequitativa de las riquezas. Mientras que algunos aprovechan ostensiblemente el “banco de oro” de nuestro país, muchas veces dentro de mantos de corruptelas; los otros excluidos siguen “sentados” como mendigos en su territorio. Este es el paradigma real del término en cuestión.

Los paradigmas mentales, desde la educación tienen que construirse desde las realidades de nuestros pueblos y comunidades. Las teorías y enfoques tienen que crearse y construirse desde lo local. Ese es el trabajo arduo de un “nuevo Estado” para hacer del país más equilibrado en cuanto a crecimiento y desarrollo; dentro de un marco de inclusión, equidad, diálogo democrático y uso calculado de los recursos.

MAMA ASUNTA: PATRONA DE LOS HOMBRES DE LAS NEBLINAS

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La ciudad de Chachapoyas, capital de la Región Amazonas, tiene como festividad principal en honor a la Virgen de Asunta. Esta festividad patronal dura 30 días, iniciándose el 1 de agosto y se extiende hasta el 31 del mismo mes, siendo el 15 el día central. La patrona de Chachapoyas posee su templo donde se lleva a cabo los ritos religiosos a cargo de los diferentes mayordomos los que realizan las novenas donde se sirve licores como el abejado[1], chuchuhuasi[2]; después de estos apetitivos se degusta el mejor café con juanes, tamales, humitas, panes, cemitas, etc. A continuación, les presento una recopilación de varios autores e historias sobre esta festividad; no es de mi autoría, pero he tratado de reconstruir esta historia con la necesidad de difundirlo para fortalecer la identidad de los chachapoyanos y su religión:

Historia de la Devoción a la Virgen de Asunta

Pocos años después de la fundación de la ciudad San Juan de la Frontera de los Chachapoyas en 1538, los montañeses del lugar o los mixtos (gente de la sierra y selva) como también los llamaban, reunidos en asamblea general instituyeron como patrón principal de la ciudad a San Juan Bautista y se comprometieron a que esta fiesta se celebraría el 24 de junio de cada año con misa solemne, corrida de toros, danzas, fuegos artificiales, etc.

La corrida de toros se realizaba tradicionalmente dejando al toro en libertad en la plaza, agitándolo para que corra por las calles causando alboroto y alegría entre la población con el beneplácito de nobles y plebeyos. Pero esta costumbre fue abolida el año de 1818 por el Intendente de Trujillo Don Vicente Gil de Taboada ante la queja que le formuló el párroco Isidoro Aguilar, alegando que dichas corridas constituyen un peligro para el vecindario, es así como la población celebraba cada año su fiesta patronal en honor a San Juan Bautista; pero ya en 1835, con la llegada de la imagen de la Virgen Asunta, el pueblo católico y creyente inició su devoción hasta convertirla en patrona de la ciudad.

Allá por los años de 1835 a 1840 se encontraba en Chachapoyas la imagen de la Virgen Asunta, que fue traída, no se sabe si de Quito o España, entre ellos las imágenes de las Vírgenes de Belén y Levanto, así como el Cristo Nazareno; todos ellos, para aumentar el lujo de los Salones del Señor Julián Monteza. Se cuenta que al llegar la imagen a Chachapoyas fue recibida por la esposa de Don Julián, Doña Mariquita Méndez Becerrí que preparó una apoteósica recepción acompañada de una multitud de fieles al compás de danzas, bailes y cantos religiosos.

Por aquellos tiempos y según la tradición, una familia en Chachapoyas se distinguía por tener dentro de sus miembros a un sacerdote o un militar, y la categoría social de la familia era respetada por el mayor número de imágenes que presentaban los ambientes de la casa.

El señor Julián Monteza era católico, apostólico y romano, incapaz de desobedecer las órdenes que emanaban de la iglesia, por eso cuando el Sumo Pontífice decretó la Bula Papal por la que prohibía la exhibición de imágenes en casas particulares, el Señor Monteza donó las que tenía a los templos de adoración de la ciudad, quedando sólo en su poder la Virgen Asunta por ser físicamente la más pequeña.

No pasó mucho tiempo cuando la Virgen se presentó en los sueños del Señor Monteza, manifestándole su deseo de tener su casa propia, pero fuera de la ciudad. Don Julián compró el terreno en la parte norte de la ciudad en un área despoblada y mandó construir la capilla en el mismo lugar en que hoy ocupa su templo. Según el deseo de los Taytas (abuelos) de ese tiempo que transmitieron a los Taytas de tiempos menos lejanos, y éstos a los más cercanos, la Virgen resultó ser el remedio que curaba las enfermedades del cuerpo y del alma, la calificaron como la imagen más milagrosa de todos los tiempos, despertándose así en todos los pobladores de los diferentes barrios y en especial en el de Luya – Urco una fe profunda por los milagros concedidos.

Las puertas de su capilla estaban abiertas en el día y la noche, su ambiente siempre estaba iluminado por cientos de cirios que los visitantes dejaban prendidas, y en cada una de ellas seguramente un mensaje pidiendo un milagro o un perdón.

La “Madre Asunta”, comenzaron a llamarla, posteriormente alguien la llamó “La Mama Asunta”; así con este nombre se popularizó y seguimos llamándola. Llegó una época en que tanto se hablaba de ella que se suprimió el nombre de Asunta, dicen que no era raro oír cuando decían “vengo de poner flores a la Mama”, “voy a visitar a la Mama”, “milagros me ha de hacer la Mama”, “de repente me castiga la Mama”. La Mama Asunta resultó ser, a decir de los antiguos, la confidente de mozos y mozas, la testigo de juramentos de amor y fidelidad, el paño de lágrimas de los desventurados, creían que era la virgen la que resolvía todos los problemas.

Los numerosos prodigios celestiales concedidos por la virgen a los fieles Chachapoyanos, se expresó en históricos memoriales a la Santa Sede, solicitando su coronación como Reina y Patrona de la ciudad. Fue precisamente el Papa Pío XII que hizo realidad este pedido mediante el rescripto Pontifico del 16 de abril de 1952 y el 15 de agosto de este mismo año el Monseñor Octavio Ortiz Arrieta celebró la Coronación Canónica de la bienaventurada madre en medio del júbilo de la población Chachapoyana.

La capilla era de adobes, sus muros de color blanco, su tejado de color azul naranja acariciados por juguetonas ramas y corpulentos eucaliptos; el espacio que existía entre la puerta principal a la de la capilla estaba empedrado con figuras geométricas, en los intersticios de estas crecían musgos de color verde, formando adornos que parecía una alfombra, las piedras de color blanco azulino siempre estaban limpias y brillante porque de su cuidado se ocupaban la “Chinas” (Sirvientas de la Virgen) de la Mama Asunta, por la parte oeste del espacio quedaban los jardines en las que florecían, muy lozanas rosas, claveles, azucenas, agapantos, arbustos de fucsias, nunca faltaban los bulliciosos jilgueros sobre las flores

El muro que limitaba con la calle era un tapial, el que tenía como techo un colchón de manojos tupidos de Tayangos (arbustos silvestres), siendo cubiertos con cubos de tierra negra, sobre esta crecían diminutas plantas de flores silvestres siendo transportadas las semillas en sus picos por los gorriones y tórtolas. En el cerco de la parte oeste crecían majestuosas pencas de color verde petróleo donde se posaban los colibríes a saborear el néctar que acababan de succionar de las flores, aquí crecían también saúcos corpulentos en los que al atardecer se posaban zorzales sobre los negros racimos de sus frutos.

Detrás de la capilla estaba la pampa de “Sumaita”, lugar donde se acostumbraba elevar cometas multicolores porque el viento se proyecta con fuerza en el mes de agosto, siendo la época de mayor brillo solar y mes de la Mama Asunta.

Desarrollo de la Festividad

Las oraciones y novenarios son de gran regocijo y penitencia, se acompañan de cánticos y banda de músicos. Cada mayordomo compone el altar tomando en cuenta los más mínimos detalles y la iluminación de diversos colores. Al aproximarse el día central, la junta directiva es la encargada de programar las diversas actividades. Se realizan actividades de cantos, danzas, exposiciones artesanales y agropecuarias concentración de banda de músicos, visitas a los lugares turísticos. A nivel deportivo se dan competencias con equipos provenientes de Lima, Chiclayo, Utcubamba, Bagua, Piura y otras provincias de la región.

En el aspecto religioso la virgen visita los barrios de La Laguna, Santo Domingo, Yance y Luya Urco. En cada uno barrio se realizan actos religiosos con pomposidad y en cada una de sus iglesias barriales. El día 14 de agosto la ciudad vive y goza de las vísperas, se realizan en la catedral actos religiosos y en la plaza principal se baila a ritmo de bandas y orquestas acompañado de la quema de castillos.

El día central muy temprano se lleva a cabo el albazo[3], donde asisten comparsas de bailarines acompañados de tres a cuatro bandas de músicos. La virgen retorna a su templo que queda en el barrio de Luya Urco. Recorre diversas calles de la ciudad donde los balcones y puertas de las casas están adornados con diversos motivos religiosos a base de arcos y altares.

En este recorrido la virgen luce el mejor traje y se le coloca una corana de oro. Por la tarde concluye el día central con el tradicional “voto” que consiste en la devolución por parte del nuevo mayordomo de una mesa llena de productos alimenticios y animales menores como gallinas, cuyes, dulces, panes, frutas, caramelos, yucas, etc. Este “voto” tiene que ser restituido el próximo año aumentado en productos a devolverse al nuevo mayordomo. Es una de las festividades más costumbristas de la región donde acuden personas y turistas nacionales y del extranjero.

También se realiza por estas fechas el festival del Guarapo que consiste en una bebida elaborada del jugo de la caña de azúcar. Se elabora, extrayendo el jugo de la caña (moliendo en Trapiche o el rústico cachete), se cocina en pailas[4], se pone en canoas hasta que el líquido enfrié por completo; finalmente se coloca en vasijas o chochos para su respectiva fermentación con la ayuda del llamado concho o levadura del viejo o añejo guarapo. Se sirve en las festividades carnavalescas y en las fiestas patronales de los pueblos.

El recorrido en procesión de la Mama Asunta, en décadas pasadas sólo recorría un total de doce cuadras, retornando a su capilla una cuadra antes de llegar a la Plaza de Armas. El día 15 de agosto desde muy temprano las fachadas de las casas de las calles por donde la imagen ha de pasar, eran adornadas, de las murallas viejas pendían los más antiguos mantos tapizados, de los balcones caían cortinas bordadas con ramilletes de flores, en las esquinas ornamentaban vistosos arcos con canastillas que se abrían al paso de la imagen con lluvia de pétalos de rosas o palomas que aplaudían con el batir de sus alas al levantar su vuelo.

Cien años después la nieta del Señor Monteza, de nombre Lasteña Torres Monteza, tuvo un sueño revelador en la que aparece la virgen y le propone regar un ramo de flores en la Plaza de Armas, al amanecer de un día 15 de Agosto, faltando pocas horas para que la virgen inicie su procesión, Lasteña no hizo ningún comentario y se dirigió a la casa del Señor Florentino encargado de lanzar los cuetes al aire, a quien le dijo: “Florentino al llegar a la esquina de San Francisco (Cruces de los Jirones Ayacucho y Santa Ana) pasas de frente y quemas media docena de cuetes porque deseo que la Virgen el día de hoy debe dar la vuelta al perímetro de la Plaza de Armas”, por ese entonces estaba vetado que las imágenes recorrieran las partes céntricas de la ciudad sin la autorización del Papado.

Por estos meses (Junio – Octubre) aprovechando el buen tiempo, el obispo de Chachapoyas acostumbraba hacer su visita pastoral a todos los pueblos del departamento. Por eso es que Lasteña pensó que no había dificultad para que la procesión recorriera la Plaza de Armas. Así fue como Mama Asunta impuso su voluntad y desde aquel 15 de agosto se pasea por la Plaza, hasta la actualidad.

Años más tarde fue coronada como la “Reina y Patrona de la Ciudad”, en la actualidad faltando algunos días para su fiesta central, sale a visitar las calles de los barrios y no precisamente para regar sus flores, sino para emitir sus bendiciones, dejando paz, esperanza y tranquilidad en los corazones.

En décadas anteriores hasta en la actualidad, las fiestas patronales cobraron un matiz de pomposidad, con ferias comerciales; la organización de la festividad, quedaba bajo la dirección de un comité y en el seno de este nombraban como presidente a una persona de gran solvencia económica, por lo general comerciantes, designando a los Señores Manuel Muñoz, Máximo Chávez, David Reina, Julio Villacrés, los primeros de origen “Shelico” (Celendín) que aplicaron a la fiesta la misma pomposidad, como celebraban con la Virgen del Carmen en Celendín, de esos lugares venían los pirotécnicos, la banda de músicos, los caballos de paso, por algunos años las corridas de toros.

En agosto de 1960 la Fiesta Patronal alcanzó ribetes de gran pomposidad cuando asistió el Presidente de la República Dr. Manuel Prado Ugarteche ya que el 14 de Agosto se inauguró la carretera Chiclayo – Chachapoyas.

La antigua capilla ha sido transformada y parte de las paredes se han visto revestidas con lunas multicolores, pero se escucha el repique de sus pequeñas campanitas en el antiguo huerto y en los jardines se ha construido un convento regentado por las religiosas mexicanas. La virgen cuenta con un vasto y rico vestuario, compuesto por vestidos, capas, mantos, velos confeccionados con enchapes de oro, cuenta con finas alhajas como prendedores, collares, corazones, fajas, coronas de oro, donados por fieles devotos, estas prendas se encuentran celosamente aseguradas.

Amazonas con un inmenso potencial turístico y agrícola, y teniendo como principales fiestas patronales a la “Mama Asunta” y Señor de Gualamita, rinde su homenaje ante tan milagrosa imagen, ella quien cantó con alegría inefable el recital de todas las magnificaciones divinas para derramar bendiciones a Chachapoyas, al Perú y al mundo.

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* Esta historia es una recopilación etnográfica de algunos libros, autores y el manifiesto de personas y los abuelos.

[1] Licor elaborado a base de miel de abeja y aguardiente.

[2] Elaborado a base de aguardiente y la corteza de un árbol local.

[3] El término albazo proviene de alba que es amanecer. La gente se levanta muy temprano (4 o 5 de la madrugada) a recibir el día central, bailando y bebiendo los licores típicos. Esta actividad dura hasta las 7 u 8 de la mañana y todo el pueblo concurre y participa del evento.

[4] Las pailas son grandes peroles donde se cocinan diversos alimentos.

LOS LUYA Y CHILLAOS: CONSTRUCTORES DE KUELAP*

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El reconocimiento de esta región fue aclarándose paulatinamente, pues desde el inicio de la conquista de los antiguos territorios de Amazonas por los españoles, sólo se mencionaba al grupo social Chachapoya. Sin embargo, con frecuencia varios cronistas hicieron referencia a otros pueblos, provincias o territorios comarcanos a los cuales los hispanos conquistaron con el apoyo del grupo Chachapoya. Prácticamente la historia de los Luya y Chillao, como también de los otros grupos humanos de Amazonas fue silenciada y oscurecida casi por completo. Es probable que los incas y los propios Chachapoya hayan desinformado a los españoles, de ahí que varios cronistas sin conocer la verdadera historia y el territorio de Amazonas, solo difundieron la presencia de los Chachapoya.

Marcos Jiménez de la Espada trae datos sobre los enfrentamientos entre los chillao y los españoles apoyados por indios amigos. Alonso de Alvarado, después de aliarse con los chachapoya de Cochabamba avanzó con estos hacia las tierras norteñas de «Longia», es decir Lonya y «Xunbia» o sea Jumbilla y posteriormente a otra provincia llamada Chillao, cuyos pobladores se habían revelado contra la presencia española y sus aliados, bajo el mando de Guayamil. Finalmente, este rebelde fue apresado y muerto (Jiménez de la Espada 1881: 160, 161, 162, 163).

El año 1558, tan solo a dos décadas y media del ingreso de los españoles al territorio de Amazonas, el arzobispo de Lima Toribio Alfonso de Mogrovejo cita la doctrina de los chillao, cuyo territorio visitó para compulsar la situación del tributo indígena, pues anotó puntualmente la existencia de 320 tributarios nativos que debían de pagar 400 pesos de plata ensayada. Encuentra a los pueblos Chillao que son Yamor (actual Yamón), Zacata, Longuia (actual Lonya), Balchoquistancho, Cumba y Chubazgo. En ningún momento de la visita se hace mención que estos pueblos fuesen Chachapoya. Esto quiere decir que a las dos décadas del ingreso de los españoles a la región de Amazonas ya Chillao , fue considerada como una doctrina, tenía un corregidor, Gerónimo Piña Añasco, un cura, el padre Sebastián Felipe y habían ya dos encomenderos, Isabel de Cespedes y Joan de Fuentes; así como varias estancias en poder de los españoles Baltazar Ortiz, Bartholomé Mendez, Cathalina Jimenez, Luis Vela, Francisco Grandez, Pedro el sastre, a quienes debemos considerar como los primeros pobladores hispanos de esos territorios. No se menciona los nombres de los indígenas, sino solo la del curaca del pueblo de Zacata llamado Alonso Comeca. Este gobernante nativo mantenía aún sus prerrogativas económicas pues tenía doce personas a su servicio y muchas vacas, ovejas, yeguas, mulas y cabras (Mogrovejo 1920: 59-60). Como se observa por esta cita, al llegar Mogrovejo a dicha área geográfica, encuentra que esa era la denominación que tenía y no la de Chachapoya, pues de haberse considerado esta denominación, dicho arzobispo los habría reconocido con ese nombre. Vemos también que tal territorio mantenía su nombre, el cual fue respetado por los españoles y conservaron el nombre de Chillao, españolizado como Chillaos.

Las declaraciones realizadas por varios curacas chachapoyanos realizadas el año de 1562, en un expediente sobre las tierras de los huancas —a solo 24 años de la fundación de la ciudad de Chachapoyas—, aclaran los conflictos que existían entre los grupos que poblaron el antiguo territorio hoy denominado Amazonas. Por ejemplo, el curaca Pedro Chuquien de 60 años de edad, afirmaba que ellos salían a combatir con los huancas para defenderse de los «indios contrarios que les daban guerras». El indio principal Pedro Callapa, de más de 60 años de edad manifestaba que ellos tenían guerra con otros comarcanos y él venía a Huancas a pelear con sus indios. El curaca Jesalón dijo que: «antes que los cristianos viniesen a esta tierra los indios Luya nos tenían guerra con estos Guancas hevenia a pelear con ellos muchas veces he que entonces desian viejos he si le hoyo este testigo que esta dicha hoyada e otros pedazos de tierras junto a esta chacra no se sembraba sino antes hera paramo fuele preguntado si después de esto algunaves hoyo decir que esta dicha hoyada se sembraba para los Yngas dixeron las dichas lenguas que el dicho cacique decía que hoyo decir a viejos indios que ya son muertos estaba dicha hoyada hera tierra de los guancas he que no sabemos del caso» (Expediente 3981).

Estos datos nos hacen pensar que primero los incas conquistaron a los chachapoyas y que luego, aliados con estos, arremetieron contra los de Luya y otros grupos más. De igual manera, los españoles entraron en alianza con los chachapoyas para derrotar a los grupos de Luya, Chillao y otros de más al Norte. La estrategia del español Alonso de Alvarado fue la misma que empleó Hernán Cortez para la conquista de México, quien se alió con los tlascaltecas y totonacas para derrotar a los aztecas. De otro lado, las declaraciones de los curacas antes mencionados, indican que tenían guerras con indios contrarios por cuyo motivo se habían construido una serie de fortines o pucaras para defenderse de los indios Luya. Tales declaraciones confirman también lo que algunos investigadores habían indicado sobre la existencia de varias agrupaciones humanas en el territorio del hoy departamento de Amazonas, quienes tenían, además, conflictos internos (Espinoza Soriano 1967; Muscutt 1998; von Hagen 2002; Schjellerup 2005; Church 2006: 470; Church y vonHagen 2008; Ruiz Estrada y Ruiz Rubio 2010; Guengerich 2014b, 2015).

Según un documento del año 1592, publicado por el antropólogo alemán Peter Lerche sobre la probanza del linaje de los caciques de Levanto, en el cual testifica Luis Valera quien dijo textualmente que: «Que este gobernador fue quien le dio la provincia a Alvarado y que después le ayudó a conquistar, Luya Chillaos…» (Lerche 1995: 111). Valera se refiere al gobernador de Levanto don Cayo Tupac Rimachi. Esto quiere decir que los castellanos invadieron primero a los chachapoya y enseguida conquistaron a los Luya y Chillao con ayuda de los de Levanto que comandaba Pedro Cayo Tupac Rimachi. Fue este cacique quien dio la provincia de Chachapoyas a los españoles, según el documento colonial publicado por Lerche. Chachapoyas es considerado en el texto como provincia, también Luya, Chillao y, asimismo, los Chilchos.

El arqueólogo alemán Hans Horkheimer en su cuadro II titulado Comparación de topónimos actuales y antiguos, de su libro El Perú Prehispánico, publicado el año 1950, menciona el nombre actual de la región de Luya cuyo sinónimo antiguo fue nada menos que Chillao (Horkheimer 1950: 153). Horkheimer posiblemente debió tener conocimiento de esta realidad al consultar documentos antiguos que lo llevaron a señalar lo anotado, pues indica que esos sinónimos antiguos corresponden a: «los nombres prehispánicos correspondientes en la trascripción que hacen documentos y relaciones de los siglos XVI y XVII» (Horkheimer 1950: 152).

Es recién a mediados del siglo XVIII, cuando el gobierno español mostró su preocupación por registrar sus posesiones y en razón a ello, ordenó y reiteró la necesidad de que el corregidor de la provincia de Luya procediese a realizar una información puntual de esa provincia. Existe un documento firmado por el virrey Conde Superunda (Expediente 2000) de fecha 28 de setiembre de 1756, en el cual solicita «un puntual mapa y descripción geográfica» que ya se había solicitado mediante cédula del 2 de setiembre de 1751, reiterado por otra cédula de fecha 15 de julio de 1755.

Debió ser entonces, como producto de estas cédulas, que recién el año 1762 se dio cumplimiento a dicha preocupación, pese a que dicho territorio ya había sido reconocido como un corregimiento sobre la base de los pueblos de la parte alta y baja de Luya, que allí habitaban, separado de los chachapoya y de las otras agrupaciones humanas. Fue en este año que se dio a conocer la Descripción de la Provincia de Luya y Chillao cuyo autor fue el comisionado Juan Pérez de Astoas. Según esta descripción, se dice que su situación es casi esférica y que por la parte oriental linda con la provincia de Chachapoyas, por la occidental con la gobernación de Jaén de Bracamoros; por el septentrión con la de Cajamarca y por el mediodía con las cabeceras de Lamas, Santa María y montañas que caen al gran Pará y misiones de los padres de la Compañía. Habitaban dicho territorio «aquellos naturales criados y nacidos en ella» y que: «El idioma general assi en los hombres como en las mujeres es el Yndico» (Pérez de Astoas 1996[1762]). Dicho idioma era el quechua que aún persistía en esos tiempos. Ningún documento de la época colonial identifica a los de Luya y Chillao como Chachapoya.

Sus pueblos antiguos se distribuían en dos sectores y el primero ocupaba la parte altoandina de la antigua provincia de Luya que comprendía los territorios de la moderna provincia de Luya, con todos sus distritos y pueblos actuales. Era de temperamento frío. Los centros arqueológicos localizados en dicho territorio se encuentran entre la margen izquierda del río Utcubamba y la margen derecha del río Marañón. Y, actualmente son considerados como los más atractivos, promocionados y visitados de la región de Amazonas. Entre ellos figuran los sitios de Kuélap, Karajía y Revash por ejemplo. De acuerdo a la gran cantidad de asentamientos arqueológicos existentes en dicho territorio debió ser uno de los más poderosos curacazgos antes de la invasión castellana. Hoy configuran los distritos de Luya, Lamud, Paclas, Olto,Trita, Luya Viejo, Coechan, Lonya Chico, Santa Catalina (o Jacapatos), Inguilpata, Colcamar, Tingo, Longuita, Shundur (hoy María), Lopecancha, Santo Tomás y Yeso. En tiempo coloniales formó un corregimiento junto con los Chillaos y uno de sus primeros corregidores fue Francisco Negrillo (Pérez de Astoas 1996[1762]).

El otro sector, según la descripción citada, al que se lo denominaba Chillao, estaba localizado en los territorios de la actual provincia de Utcubamba (Bagua Grande) y parte de Bagua, Yomblón, Cocabamba, Providencia, Collonce, Ocallí, Camporredondo, Lonya Grande, Yamón, Cumba y Jamalca. De acuerdo a las descripciones de tiempos coloniales e incluso republicanos se lo reconoce como un territorio de clima caliente, los cuales proveían tabaco, coca, algodón, cacao y muchas frutas de la tierra.

En resumen, tal documento aclara la denominación que tenía la parte baja, esto es, la de los Chillao de tierra caliente y la parte alta, y la de los Luya de temperamento frío. El matemático y cosmógrafo español Cosme Bueno redactó un informe publicado en 1764 sobre las provincias del virreinato del Perú, en el cual incluyó una descripción de la provincia de Luyaychillaos y que al igual con las provincias de Cajamarquilla y Collay, además de Chachapoyas integraban en esa época el obispado de Trujillo (Bueno 1951[1764]: 290).

El año 1786 el Diccionario Geográfico Histórico de las Indias Occidentales publicado por Antonio Alcedo, define brevemente a los Chillaos como un pueblo perteneciente a la provincia y corregimiento de ese nombre y lo caracteriza como de temperamento cálido, donde, debido a ese clima, se produce tabaco y almendras. Más exactamente Alcedo precisa que «Chillaos, Pueblo de la provincia y Corregimiento de este nombre en el Perú; es de temperamento cálido, produce algún tabaco y almendras.» (Alcedo, 1786: 521).

Peter Lerche comentando sobre el líder nativo Chuqui Sota de quien pensamos que procedía del territorio de Luya, advierte que sus enfrentamientos bélicos con los ejércitos de Tupac Yupanqui «fue ignorada a propósito por el levantino Valera, o era por desconocimiento. Probablemente consideraba Valera los grupos étnicos al oeste del río Utcubamba distintos por su macro organización» (Lerche 1995: 55) y añade «Después de la integración de los grupos étnicos chachapoya en el Estado Inca, esta provincia nunca fue fácil de dominarla» (Lerche 1995: 56).

Un mapa publicado por Inge Schjellerup del año 1793 señala la localización del Partido de Chillaos (Schjellerup 2005: 40). Allí se observa que dicho partido se emplaza entre la margen izquierda del río Utcubamba y la margen derecha del río Marañón y, además, se indica con el número 25 al pueblo de Luya como capital de los chillao.

En el diccionario elaborado por German Stiglich en las primeras décadas del siglo XX se consigna el topónimo Chillao y que este refería a una denominación hecha en tiempos antiguos a los habitantes de una sección de la actual provincia de Luya, que estaban localizados al occidente de la divisoria del Utcubamba Marañón. La propia cita aclara lo afirmado cuando el mencionado diccionario dice que Chillao era la «Designación que se hacía antiguamente de los habitantes que pertenecían a una sección de la hoy provincia de Luya. Era lo que quedaban al W de la divisoria Utucbamba Marañón» (Stiglich 1922: 375).

Alfredo Torero al estudiar las lenguas del nororiente peruano hace mención que los Chillao conformaban una gran entidad étnica o política que se localizaba en los territorios altoandinos entre la cuenca del río Marañón y del Utcubamba. Lo afirma claramente cuando cita que los Chillaos corresponde al «nombre de una gran entidad étnica o política cuyo territorio es situado por otros documentos en las serranías que separan la cuenca del Marañón de la del Utcubamba» (Torero 1993: 461). Esta versión encaja con la ubicación del suelo ocupado en tiempos prehispánicos por los chillao, lo cual se confirma con la mención que hizo el arzobispo de Lima Toribio de Mogrovejo en el año de 1598, de varios pueblos como Yamón y Zacata, a los cuales llegó en una visita pastoral a la región de los Chillao (Mogrovejo 1920).

Otro dato que nos trae Inge Schjellerup cuando comenta al cronista Pedro Sarmiento de Gamboa, es el que durante los enfrentamientos entre Huáscar y Atahualpa para definir el poder del Imperio Inca, fue Huáscar quien contó con el apoyo de 10,000 guerreros chillao (Schjellerup 2005: 71). Si esto fue así, entendemos que dicho grupo tenía una importante potencia militar, pues al igual que los chachapoya, fue el otro sector humano que apoyó a Huascar.

El historiador peruano Jorge Zevallos Quiñones considera a los luya y chillao como una nación que poseía territorios muy extensos, localizados entre Lámud y Luya con numerosos pueblos. Zevallos opinaba que la conquista incaica de sus territorios habría quedado trunca. Posteriormente, en tiempos coloniales, los españoles en vista de la extensión que tenía, se vieron obligados a crear un corregimiento, el de Luya y Chillao, similar a los otros corregimientos organizados en la zona (Zevallos Quiñones 1987).

Alfredo Narváez, arqueólogo que condujo varias temporadas de trabajo en el complejo arqueológico de Kuélap ha destacado la gran importancia del lugar, por cuya razón opinó en un primer momento que: «Los muros colosales que rodean a la ciudadela enfatizan su carácter militar y estratégico y lo ubican como posible capital política del reino de los Chillaos, uno de los más importantes grupos políticos de esta área, conocido comúnmente como el territorio de la cultura de los Chachapoyas en los Andes nor orientales del Perú» (Narváez 2004: 28). Posteriormente, después de varias temporadas de trabajo, anunció que Kuélap fue la capital política del reino Chachapoya (Narváez 2013: 131).

REFERENCIAS

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1756             José Antonio Manso de Velasco, Conde de Superunda, virrey del Perú ordena una relación de información y la ejecución de un mapa de la descripción geográfica de Luya y Chillaos. Número de Registro 2000.

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1987            Introducción al estudio etnohistórico de Chachapoyas, Kuélap. Informativo cultural mensual del INC Departamental Amazonas, Boletín 77. Chachapoyas.

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*  La presente investigación etnohistórica pertenece al Dr. Arturo Ruiz Estrada y ha sido extraído del artículo académico: Deslindes étnicos en la historia de Amazonas, Perú. Publicado en el Boletín de Arqueología PUCP. Número 23. Año 2017. El título es mio. Artículo completo en:
DOI:http://dx.doi.org/10.18…/boletindearqueologiapucp.201702.001

LA INDEPENDENCIA DEL PERÚ: HEREDANDO LA CORRUPCIÓN*

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La corrupción siempre ha sido un mal endémico en la historia de nuestro país, y el nuevo Estado creado después de nuestra Independencia, no fue la excepción, porque nació débil, sin una organización fuerte, con una herencia administrativa de la época virreinal, dónde los títulos nobiliarios y la corrupción, marcaron la gestión de la época pre independentista; por tanto, la nueva sociedad peruana se relacionó con un Estado republicano inicial cuyo principal rasgo era la corrupción en su máxima operatividad, configurada como parte de la “cultura” y “costumbre” heredada del virreinato.

La debilidad de ese primigenio Estado, se debía a que los personajes “criollos” de la época, los que lucharon y apoyaron la independencia, y sirvieron a los virreyes; se convirtieron paradójicamente, en los nuevos HACEDORES de un Estado y una sociedad, siguiendo las taras y manías de sus anteriores amos y jefes (virreyes y sus funcionarios). Los problemas heredados se relacionaban con políticas de espionaje, secuestro, asesinatos, arrebato y confiscación de propiedades y tierras, que realizaban los nuevos administradores del poder (los criollos), no solamente en Lima sino, y sobre todo, en provincias.

Nace una élite de “caudillos militares”, que RECLAMARON al nuevo Estado, el pago y recompensa por haber “independizado” al Perú, ¡qué conchudez de estos pseudo líderes! Este abuso de poder, condujo a la corrupción, donde se acumulaba riquezas a costa de los dueños de las tierras y propiedades que pertenecían a ciudadanos y campesinos, a través de conexión de corruptelas entre los “caudillos militares”, los funcionarios y los intermediarios privados.

Una de las formas de corruptela independentista más grande fueron las políticas de prohibiciones y barreras al libre comercio que condujeron a que los diplomáticos e intermediarios privados, coludidos con las principales autoridades del país y sus funcionarios, pongan en práctica diversos negociados para el ingreso y salida de productos de primera necesidad, a cambio de COMISIONES (dinero corrupto) que enriquecieron a estos personajes a costa del nuevo Estado, que necesitaba tributación para fortalecerse económicamente, pero como nos cuenta la historia, por encima estaban los intereses y bolsillos de los que nos dirigían.

Esta prohibición del libre comercio, conllevo a negociados a través del CONTRABANDO de productos, otra forma de corruptela que permitía el enriquecimiento de aquellos funcionarios que dejaban circular subrepticiamente los productos, sin ningún tipo de impuestos a favor del erario nacional. Todavía este brazo de la corruptela, se deja ver actualmente en nuestros puertos, aeropuertos y fronteras del país. Aquellos comerciantes que no querían formar parte de este círculo vicioso de comisiones y corrupción en los diversos niveles, sufrían diversas restricciones para comercializar sus productos como leyes prohibitivas de libre comercio o el pago excesivo de impuestos. La consigna de los “corruptos independentistas “era: o te alineas al brazo de la corrupción, o no formas parte de la distribución de riquezas a costa del país.

Domingo Elías, un reformador liberal, peruano él, de retorno desde el extranjero, aplicó reformas civiles y liberales contra los liderazgos de los “caudillos militares” que se refugiaban en la corrupción. Sus reformas en un inicio, chocaba contra las políticas de los gobiernos iniciales de la independencia. Este reformista y negociante iqueño, denunció en un inicio los actos de corrupción de los “caudillos militares”, siendo los gobernantes José Rufino Echenique y Agustín Gamarra, como los gobiernos más corruptos del naciente periodo republicano.

El reformista Domingo Elías, intentó de alguna manera hacer frente a la corrupción de los inicios de la República, pero lamentablemente el sistema imperante condujo a que este personaje hiciera posteriormente de esa endeble administración estatal, una maquinaria para beneficiarse personalmente a través de los Vales de Manumisión, que fue una herramienta para compensar económicamente a los ex dueños de los esclavos. Domingo Elías, apoyó esta medida que, al fin y al cabo, le favorecía, por haber tenido en sus fincas, esclavos que trabajaban sus tierras. Estos vales, entregado en el gobierno de Ramón Castilla (“la prosperidad falaz”), costó al erario nacional un aproximado de 8 millones de pesos, y lo paradójico de esta situación, es que aquellos que luchaban contra la corrupción de la República inicial, se beneficiaron de esta forma corrupta de robar dinero al Estado.

En suma, todos caían en el circulo sistemático de la corrupción; si antes eran los pagos y cobros por haber liberado al Perú de los españoles, los cobros por haber liberado esclavos, las comisiones por el contrabando; hoy son las coimas por proyectos carreteros, campañas apoyadas económicamente por Odebrecht que luego se paga con grandes proyectos sobrevalorados o los privilegios, nepotismo y/o negociados entre los Cuellos Blancos y los líderes políticos, Congresistas, jueces, empresarios y otros.

Esta es parte de la historia de corruptela de nuestro país, no es de hoy, sino viene desde que los españoles invaden nuestros territorios. Los “booms económicos” desde los inicios de la Republica (explotación del salitre, guano, caucho, petróleo, anchoveta, minería, entre otros), han sido procesos que muy poco han beneficiado al desarrollo del país, porque se convirtieron en una forma de DEPREDAR AL ESTADO por los corruptos de siempre que nos han dirigido.

La corrupción está en todos lados y en todos los tiempos, la historia analizada en este artículo, da cuenta que una de las herencias generacionales, UNA LAMENTABLE HERENCIA, que nos han transmitido los gobiernos de nuestro país es la CORRUPCIÓN. La Independencia del Perú no significó liberarnos de la corrupción, hasta hoy lo sufrimos en este letargo camino hacia el Bicentenario.

Este análisis, está dedicado a los que ansían y piensan ser políticos en el Perú, porque a los actuales, YA NADIE LOS CAMBIA. Lean antes de querer dirigir un gobierno nacional, regional o local; o por ahí representarnos en el Congreso; conozcan nuestra historia. Por eso cierro con esta frase universal: UN PUEBLO QUE NO CONOCE SU HISTORIA ESTÁ CONDENADO A REPETIRLA.

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* El presente artículo es un análisis y comentario del capítulo II del libro “Historia de la Corrupción en el Perú”, escrito por Alonso W. Quiroz.