TURISMO AMAZONENSE: ENTRE CATARATAS, SARCÓFAGOS Y SOLPECULEBRAS

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No es novedad que en el territorio amazonense se sigan descubriendo impresionantes maravillas ecológicas y culturales, porque en cada paso que damos por sus “bosques de neblinas” nos tocamos con impresionantes cataratas e imponentes sarcófagos antropomorfos, cual erguidos guardianes protegen místicamente al mundo que los rodea, imbuidos en historias de solpeculebras y encantos.

Arriba, en los peñascos, están nuestros Purunmachos y Gentiles, cual mudos testigos se encuentran depositados en imponentes acantilados, esperando ser valorados y apreciados como en la antigüedad. Ahí están nuestros “bosques de neblinas” que, con su biodiversidad, guardan misteriosamente rastros de un pasado esplendoroso, donde los guerreros de las montañas convivían estrechamente con su medio ambiente; rindiendo adoración a sus cataratas, cerros, lagunas y ríos.

Pero también ahí están, nuestros campesinos, nuestros Aguarunas y Jíbaros, que redescubren a cada momento su mundo ecológico y cultural, los que conocen la existencia de las maravillas que esconden sus bosques, y que tejen en torno a ellos mitos y leyendas (como en nuestro pasado) con la intención de protegerlos y conservarlos; pues hay que respetar al purunmacho que cuida a sus antepasados y a las inmensas solpeculebras (serpientes) que habitan las cataratas.

Son nuestros campesinos y nativos, los primeros descubridores de las maravillas ecológicas y culturales que posee Amazonas. Son ellos los que nos indican que “ahishito nomás esta” tal catarata, tal sarcófago, tal ciudadela, tal laguna; y prevén diciéndonos: “cuidado que te agarre el Purunmacho o te encante la sirena o solpeculebra”.

A todo esto que enseñan los hombres y mujeres de nuestros pueblos, ¿qué valor los hemos conferido históricamente?, ¿cómo conocen tantas cosas ellos y nosotros vivimos sumergidos en una parsimonia de conocimientos que ni siquiera sabemos lo que tenemos, ni de la riqueza que guardan nuestros pueblos y bosques?, ¿porque otros tienen que venir a “descubrir” o “descubrirnos” (si es que es dable el término) cuando ya nuestros campesinos y nativos, por miles de años han tejido mitos y leyendas sobre sus cataratas, sarcófagos, ciudades y lagunas?

Estas preguntas esgrimidas, son un indicador de que vivimos aislados de nuestro entorno cultural y ecológico. Vivimos encapsulados en una nube de conocimientos que valora lo ajeno y occidental, y menosprecia la cultura autóctona y su racionalidad de equilibrio con su ecología. Como amazonenses, no debemos ver nuestro territorio como un patio trasero, y tratando de imitar el desarrollo turístico, desde modelos centralistas y excluyentes. En Amazonas seguimos obviando olímpicamente el desarrollo de regional desde dentro, sin tomar en cuenta las riquezas culturales y ecológicas.

En Amazonas durante las últimas tres gestiones regionales, lamentablemente NO se ha considerado una política regional de desarrollo turístico, menos se ha tomado en cuenta gestiones turísticas teniendo como pilar la variedad de racionalidades de nuestros pueblos diversos y los diferentes pisos ecológicos que los rodean. Si en algo, el turismo en Amazonas ha tenido un creciente impulso en el último año y medio, ello se debe a políticas nacionales, y la puesta en funcionamiento de “Telecabinas Kuelap” es el más claro ejemplo.

Mientras los gobiernos regionales de turno ponen énfasis en el desarrollo y apoyo para hacer del Raymillaqta de los Chachapoyas una festividad que atraiga y “llene los ojos” del turista, los visitantes a Wuanglic o el Vilaya se pierden porque no encuentran señalizaciones adecuadas, o Kuelap sigue cubierta de plásticos verdes y azules debido a que no se realizan las obras de reconstrucción. Mientras priorizamos festividades bizarras para hacer bailar, comer y tomar; Carajía, Revash y el Pueblo de los Muertos se siguen destruyendo ante la apatía de una política de turismo regional inexistente o se arroja la basura a las cataratas porque simplemente no existe un tacho dónde depositarlo.

Entendamos de una vez que el desarrollo turístico NO solamente es que nos visiten más turistas y “llenar sus ojos” por las potencialidades y manifestaciones que poseemos, desarrollo turístico también es dar sostenibilidad a nuestros recursos arqueológicos monumentales, la ecología y nuestra cultura viva. También es saber planificar las visitas a los sitios turísticos, es apoyar a la investigación y conservación de nuestros recursos. Desarrollo turístico es mejorar la calidad de vida del poblador amazonense, y esto deben entenderlo las autoridades asignadas al turismo y cultura de nuestra región.

Hay que ser claros que, a nivel de servicios y política regional turística, todavía no estamos preparados para hacer del turismo una alternativa de desarrollo, a ello se suma los limitados conocimientos y valor agregado que tenemos sobre nuestra cultura y ecología. Es decir, estoy convencido que el desarrollo turístico en Amazonas involucra un conjunto de componentes (política regional, educación, fortalecimiento de la identidad, conservación de recursos, respeto a conocimientos autóctonos, etc.) que deben tener en cuenta las instituciones competentes si es que han visionado estructural y funcionalmente el desarrollo de nuestra región.

Creo firmemente que una política regional a nivel turístico, debe emprenderse desde el concepto de desarrollo humano, donde la economía sea el medio y no el fin para mejorar la calidad de vida en nuestros pueblos, que no solo las agencias de turismo se beneficien, sino también las poblaciones. Una política que se sustente en la interculturalidad como espacio de diálogo y respeto de las filosofías y pensamientos de nuestros campesinos y nativos.

A partir de esta reflexión, propongo brevemente algunos apuntes a tomarse en cuenta para el desarrollo turístico de Amazonas:

  • Participación interdisciplinaria para investigación y conservación (antropología, arqueología, ecología, economía y otros) en la investigación y el desarrollo.
  • Impulsar y fortalecer a través de la educación, la identificación de los pobladores con su cultura y ecología.
  • Establecer servicios básicos con el apoyo de las instituciones estatales y privadas, no solo en Chachapoyas, sino también en los focos turísticos estratégicos (Luya, Lamud, Leymebamba, Rodríguez de Mendoza, Jumbilla, Bagua)
  • Aliento a la competencia y competitividad. Poseemos un fuerte potencial turístico para hacer frente a otros destinos turísticos.
  • Una equilibrada asignación de recursos, haciendo que lleguen a los pueblos más excluidos de la región.
  • Apoyo político interno y un marco institucional favorable. Es decir, una política regional capaz de transformar su realidad, a través de planes de desarrollo coherentes y con visión de futuro e instituciones que produzcan conocimientos, impulsando el desarrollo turístico regional.
  • Constante capacitación y asistencia técnica a la población, dando importancia al factor humano.
  • Promoción adecuada a nivel nacional e internacional de los recursos turísticos.
  • Revalorización de los factores culturales e históricos en nuestros pueblos.
  • Necesaria asociatividad entre los entes regionales y nacionales adscritas al turismo y la cultura en Amazonas.

Nosotros los amazonenses, podemos proponer nuestro cambio. No podemos dejar que las cataratas, sarcófagos, ciudadelas, lagunas, bosques; sigan esperando por miles de años que nosotros despertemos. Preparémonos para sacar adelante a la región, exijamos que nuestras instituciones den a conocer sus planes de desarrollo regional. Planes que se fundamenten en una sapiencia y coherencia con la realidad amazonense. Por último, una frase que debemos practicar día a día: “Dejemos de ser agentes alienantes y alienados, dejemos de imitar a occidente y veamos que, desde nuestro territorio y sus potencialidades, podemos salir adelante impulsando nuestro propio desarrollo”.

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