LOS LUYA Y CHILLAOS: CONSTRUCTORES DE KUELAP*

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El reconocimiento de esta región fue aclarándose paulatinamente, pues desde el inicio de la conquista de los antiguos territorios de Amazonas por los españoles, sólo se mencionaba al grupo social Chachapoya. Sin embargo, con frecuencia varios cronistas hicieron referencia a otros pueblos, provincias o territorios comarcanos a los cuales los hispanos conquistaron con el apoyo del grupo Chachapoya. Prácticamente la historia de los Luya y Chillao, como también de los otros grupos humanos de Amazonas fue silenciada y oscurecida casi por completo. Es probable que los incas y los propios Chachapoya hayan desinformado a los españoles, de ahí que varios cronistas sin conocer la verdadera historia y el territorio de Amazonas, solo difundieron la presencia de los Chachapoya.

Marcos Jiménez de la Espada trae datos sobre los enfrentamientos entre los chillao y los españoles apoyados por indios amigos. Alonso de Alvarado, después de aliarse con los chachapoya de Cochabamba avanzó con estos hacia las tierras norteñas de «Longia», es decir Lonya y «Xunbia» o sea Jumbilla y posteriormente a otra provincia llamada Chillao, cuyos pobladores se habían revelado contra la presencia española y sus aliados, bajo el mando de Guayamil. Finalmente, este rebelde fue apresado y muerto (Jiménez de la Espada 1881: 160, 161, 162, 163).

El año 1558, tan solo a dos décadas y media del ingreso de los españoles al territorio de Amazonas, el arzobispo de Lima Toribio Alfonso de Mogrovejo cita la doctrina de los chillao, cuyo territorio visitó para compulsar la situación del tributo indígena, pues anotó puntualmente la existencia de 320 tributarios nativos que debían de pagar 400 pesos de plata ensayada. Encuentra a los pueblos Chillao que son Yamor (actual Yamón), Zacata, Longuia (actual Lonya), Balchoquistancho, Cumba y Chubazgo. En ningún momento de la visita se hace mención que estos pueblos fuesen Chachapoya. Esto quiere decir que a las dos décadas del ingreso de los españoles a la región de Amazonas ya Chillao , fue considerada como una doctrina, tenía un corregidor, Gerónimo Piña Añasco, un cura, el padre Sebastián Felipe y habían ya dos encomenderos, Isabel de Cespedes y Joan de Fuentes; así como varias estancias en poder de los españoles Baltazar Ortiz, Bartholomé Mendez, Cathalina Jimenez, Luis Vela, Francisco Grandez, Pedro el sastre, a quienes debemos considerar como los primeros pobladores hispanos de esos territorios. No se menciona los nombres de los indígenas, sino solo la del curaca del pueblo de Zacata llamado Alonso Comeca. Este gobernante nativo mantenía aún sus prerrogativas económicas pues tenía doce personas a su servicio y muchas vacas, ovejas, yeguas, mulas y cabras (Mogrovejo 1920: 59-60). Como se observa por esta cita, al llegar Mogrovejo a dicha área geográfica, encuentra que esa era la denominación que tenía y no la de Chachapoya, pues de haberse considerado esta denominación, dicho arzobispo los habría reconocido con ese nombre. Vemos también que tal territorio mantenía su nombre, el cual fue respetado por los españoles y conservaron el nombre de Chillao, españolizado como Chillaos.

Las declaraciones realizadas por varios curacas chachapoyanos realizadas el año de 1562, en un expediente sobre las tierras de los huancas —a solo 24 años de la fundación de la ciudad de Chachapoyas—, aclaran los conflictos que existían entre los grupos que poblaron el antiguo territorio hoy denominado Amazonas. Por ejemplo, el curaca Pedro Chuquien de 60 años de edad, afirmaba que ellos salían a combatir con los huancas para defenderse de los «indios contrarios que les daban guerras». El indio principal Pedro Callapa, de más de 60 años de edad manifestaba que ellos tenían guerra con otros comarcanos y él venía a Huancas a pelear con sus indios. El curaca Jesalón dijo que: «antes que los cristianos viniesen a esta tierra los indios Luya nos tenían guerra con estos Guancas hevenia a pelear con ellos muchas veces he que entonces desian viejos he si le hoyo este testigo que esta dicha hoyada e otros pedazos de tierras junto a esta chacra no se sembraba sino antes hera paramo fuele preguntado si después de esto algunaves hoyo decir que esta dicha hoyada se sembraba para los Yngas dixeron las dichas lenguas que el dicho cacique decía que hoyo decir a viejos indios que ya son muertos estaba dicha hoyada hera tierra de los guancas he que no sabemos del caso» (Expediente 3981).

Estos datos nos hacen pensar que primero los incas conquistaron a los chachapoyas y que luego, aliados con estos, arremetieron contra los de Luya y otros grupos más. De igual manera, los españoles entraron en alianza con los chachapoyas para derrotar a los grupos de Luya, Chillao y otros de más al Norte. La estrategia del español Alonso de Alvarado fue la misma que empleó Hernán Cortez para la conquista de México, quien se alió con los tlascaltecas y totonacas para derrotar a los aztecas. De otro lado, las declaraciones de los curacas antes mencionados, indican que tenían guerras con indios contrarios por cuyo motivo se habían construido una serie de fortines o pucaras para defenderse de los indios Luya. Tales declaraciones confirman también lo que algunos investigadores habían indicado sobre la existencia de varias agrupaciones humanas en el territorio del hoy departamento de Amazonas, quienes tenían, además, conflictos internos (Espinoza Soriano 1967; Muscutt 1998; von Hagen 2002; Schjellerup 2005; Church 2006: 470; Church y vonHagen 2008; Ruiz Estrada y Ruiz Rubio 2010; Guengerich 2014b, 2015).

Según un documento del año 1592, publicado por el antropólogo alemán Peter Lerche sobre la probanza del linaje de los caciques de Levanto, en el cual testifica Luis Valera quien dijo textualmente que: «Que este gobernador fue quien le dio la provincia a Alvarado y que después le ayudó a conquistar, Luya Chillaos…» (Lerche 1995: 111). Valera se refiere al gobernador de Levanto don Cayo Tupac Rimachi. Esto quiere decir que los castellanos invadieron primero a los chachapoya y enseguida conquistaron a los Luya y Chillao con ayuda de los de Levanto que comandaba Pedro Cayo Tupac Rimachi. Fue este cacique quien dio la provincia de Chachapoyas a los españoles, según el documento colonial publicado por Lerche. Chachapoyas es considerado en el texto como provincia, también Luya, Chillao y, asimismo, los Chilchos.

El arqueólogo alemán Hans Horkheimer en su cuadro II titulado Comparación de topónimos actuales y antiguos, de su libro El Perú Prehispánico, publicado el año 1950, menciona el nombre actual de la región de Luya cuyo sinónimo antiguo fue nada menos que Chillao (Horkheimer 1950: 153). Horkheimer posiblemente debió tener conocimiento de esta realidad al consultar documentos antiguos que lo llevaron a señalar lo anotado, pues indica que esos sinónimos antiguos corresponden a: «los nombres prehispánicos correspondientes en la trascripción que hacen documentos y relaciones de los siglos XVI y XVII» (Horkheimer 1950: 152).

Es recién a mediados del siglo XVIII, cuando el gobierno español mostró su preocupación por registrar sus posesiones y en razón a ello, ordenó y reiteró la necesidad de que el corregidor de la provincia de Luya procediese a realizar una información puntual de esa provincia. Existe un documento firmado por el virrey Conde Superunda (Expediente 2000) de fecha 28 de setiembre de 1756, en el cual solicita «un puntual mapa y descripción geográfica» que ya se había solicitado mediante cédula del 2 de setiembre de 1751, reiterado por otra cédula de fecha 15 de julio de 1755.

Debió ser entonces, como producto de estas cédulas, que recién el año 1762 se dio cumplimiento a dicha preocupación, pese a que dicho territorio ya había sido reconocido como un corregimiento sobre la base de los pueblos de la parte alta y baja de Luya, que allí habitaban, separado de los chachapoya y de las otras agrupaciones humanas. Fue en este año que se dio a conocer la Descripción de la Provincia de Luya y Chillao cuyo autor fue el comisionado Juan Pérez de Astoas. Según esta descripción, se dice que su situación es casi esférica y que por la parte oriental linda con la provincia de Chachapoyas, por la occidental con la gobernación de Jaén de Bracamoros; por el septentrión con la de Cajamarca y por el mediodía con las cabeceras de Lamas, Santa María y montañas que caen al gran Pará y misiones de los padres de la Compañía. Habitaban dicho territorio «aquellos naturales criados y nacidos en ella» y que: «El idioma general assi en los hombres como en las mujeres es el Yndico» (Pérez de Astoas 1996[1762]). Dicho idioma era el quechua que aún persistía en esos tiempos. Ningún documento de la época colonial identifica a los de Luya y Chillao como Chachapoya.

Sus pueblos antiguos se distribuían en dos sectores y el primero ocupaba la parte altoandina de la antigua provincia de Luya que comprendía los territorios de la moderna provincia de Luya, con todos sus distritos y pueblos actuales. Era de temperamento frío. Los centros arqueológicos localizados en dicho territorio se encuentran entre la margen izquierda del río Utcubamba y la margen derecha del río Marañón. Y, actualmente son considerados como los más atractivos, promocionados y visitados de la región de Amazonas. Entre ellos figuran los sitios de Kuélap, Karajía y Revash por ejemplo. De acuerdo a la gran cantidad de asentamientos arqueológicos existentes en dicho territorio debió ser uno de los más poderosos curacazgos antes de la invasión castellana. Hoy configuran los distritos de Luya, Lamud, Paclas, Olto,Trita, Luya Viejo, Coechan, Lonya Chico, Santa Catalina (o Jacapatos), Inguilpata, Colcamar, Tingo, Longuita, Shundur (hoy María), Lopecancha, Santo Tomás y Yeso. En tiempo coloniales formó un corregimiento junto con los Chillaos y uno de sus primeros corregidores fue Francisco Negrillo (Pérez de Astoas 1996[1762]).

El otro sector, según la descripción citada, al que se lo denominaba Chillao, estaba localizado en los territorios de la actual provincia de Utcubamba (Bagua Grande) y parte de Bagua, Yomblón, Cocabamba, Providencia, Collonce, Ocallí, Camporredondo, Lonya Grande, Yamón, Cumba y Jamalca. De acuerdo a las descripciones de tiempos coloniales e incluso republicanos se lo reconoce como un territorio de clima caliente, los cuales proveían tabaco, coca, algodón, cacao y muchas frutas de la tierra.

En resumen, tal documento aclara la denominación que tenía la parte baja, esto es, la de los Chillao de tierra caliente y la parte alta, y la de los Luya de temperamento frío. El matemático y cosmógrafo español Cosme Bueno redactó un informe publicado en 1764 sobre las provincias del virreinato del Perú, en el cual incluyó una descripción de la provincia de Luyaychillaos y que al igual con las provincias de Cajamarquilla y Collay, además de Chachapoyas integraban en esa época el obispado de Trujillo (Bueno 1951[1764]: 290).

El año 1786 el Diccionario Geográfico Histórico de las Indias Occidentales publicado por Antonio Alcedo, define brevemente a los Chillaos como un pueblo perteneciente a la provincia y corregimiento de ese nombre y lo caracteriza como de temperamento cálido, donde, debido a ese clima, se produce tabaco y almendras. Más exactamente Alcedo precisa que «Chillaos, Pueblo de la provincia y Corregimiento de este nombre en el Perú; es de temperamento cálido, produce algún tabaco y almendras.» (Alcedo, 1786: 521).

Peter Lerche comentando sobre el líder nativo Chuqui Sota de quien pensamos que procedía del territorio de Luya, advierte que sus enfrentamientos bélicos con los ejércitos de Tupac Yupanqui «fue ignorada a propósito por el levantino Valera, o era por desconocimiento. Probablemente consideraba Valera los grupos étnicos al oeste del río Utcubamba distintos por su macro organización» (Lerche 1995: 55) y añade «Después de la integración de los grupos étnicos chachapoya en el Estado Inca, esta provincia nunca fue fácil de dominarla» (Lerche 1995: 56).

Un mapa publicado por Inge Schjellerup del año 1793 señala la localización del Partido de Chillaos (Schjellerup 2005: 40). Allí se observa que dicho partido se emplaza entre la margen izquierda del río Utcubamba y la margen derecha del río Marañón y, además, se indica con el número 25 al pueblo de Luya como capital de los chillao.

En el diccionario elaborado por German Stiglich en las primeras décadas del siglo XX se consigna el topónimo Chillao y que este refería a una denominación hecha en tiempos antiguos a los habitantes de una sección de la actual provincia de Luya, que estaban localizados al occidente de la divisoria del Utcubamba Marañón. La propia cita aclara lo afirmado cuando el mencionado diccionario dice que Chillao era la «Designación que se hacía antiguamente de los habitantes que pertenecían a una sección de la hoy provincia de Luya. Era lo que quedaban al W de la divisoria Utucbamba Marañón» (Stiglich 1922: 375).

Alfredo Torero al estudiar las lenguas del nororiente peruano hace mención que los Chillao conformaban una gran entidad étnica o política que se localizaba en los territorios altoandinos entre la cuenca del río Marañón y del Utcubamba. Lo afirma claramente cuando cita que los Chillaos corresponde al «nombre de una gran entidad étnica o política cuyo territorio es situado por otros documentos en las serranías que separan la cuenca del Marañón de la del Utcubamba» (Torero 1993: 461). Esta versión encaja con la ubicación del suelo ocupado en tiempos prehispánicos por los chillao, lo cual se confirma con la mención que hizo el arzobispo de Lima Toribio de Mogrovejo en el año de 1598, de varios pueblos como Yamón y Zacata, a los cuales llegó en una visita pastoral a la región de los Chillao (Mogrovejo 1920).

Otro dato que nos trae Inge Schjellerup cuando comenta al cronista Pedro Sarmiento de Gamboa, es el que durante los enfrentamientos entre Huáscar y Atahualpa para definir el poder del Imperio Inca, fue Huáscar quien contó con el apoyo de 10,000 guerreros chillao (Schjellerup 2005: 71). Si esto fue así, entendemos que dicho grupo tenía una importante potencia militar, pues al igual que los chachapoya, fue el otro sector humano que apoyó a Huascar.

El historiador peruano Jorge Zevallos Quiñones considera a los luya y chillao como una nación que poseía territorios muy extensos, localizados entre Lámud y Luya con numerosos pueblos. Zevallos opinaba que la conquista incaica de sus territorios habría quedado trunca. Posteriormente, en tiempos coloniales, los españoles en vista de la extensión que tenía, se vieron obligados a crear un corregimiento, el de Luya y Chillao, similar a los otros corregimientos organizados en la zona (Zevallos Quiñones 1987).

Alfredo Narváez, arqueólogo que condujo varias temporadas de trabajo en el complejo arqueológico de Kuélap ha destacado la gran importancia del lugar, por cuya razón opinó en un primer momento que: «Los muros colosales que rodean a la ciudadela enfatizan su carácter militar y estratégico y lo ubican como posible capital política del reino de los Chillaos, uno de los más importantes grupos políticos de esta área, conocido comúnmente como el territorio de la cultura de los Chachapoyas en los Andes nor orientales del Perú» (Narváez 2004: 28). Posteriormente, después de varias temporadas de trabajo, anunció que Kuélap fue la capital política del reino Chachapoya (Narváez 2013: 131).

REFERENCIAS

Alcedo, A.

1789-89     Diccionario Geográfico Histórico de las Indias Occidentales o América, Imprenta Benito Cano, Madrid.

Archivo Regional de Amazonas

1562            Testimonio del pleito seguido por Hernando de Mori con la comunidad de Huancas de la encomienda de Juan Perez sobre unas tierras que comienza en 1562. Número de registro 3981.

1756             José Antonio Manso de Velasco, Conde de Superunda, virrey del Perú ordena una relación de información y la ejecución de un mapa de la descripción geográfica de Luya y Chillaos. Número de Registro 2000.

Bueno, C.

Geografía virreinal del Perú: la Audiencia de Lima en el siglo XVIII, Letras 46, [1764] 238-292.

Church, W.

2006            Chachapoya Indians, en: J. Birx (ed.), Encyclopedia of Anthropology, vol. 2, 469-477, Sage Editors, Thousand Oaks.

Church, W. y A. von Hagen

2008            Chachapoyas: Cultural development at an Andean cloud forest crossroads, en: H. Silverman y W. Isbell (eds.), Handbook of South American Archaeology, 903-926. Springer, New York.

Espinoza Soriano, W.

1967            Los Señoríos étnicos de Chachapoyas y la alianza Hispano Chacha, Revista Histórica 30.

Horkheimer, H.

1950           El Perú prehispánico, Editorial Cultura Antártica, Lima.

von Hagen, A.

2002a          Los Chachapoya y la Laguna de los Cóndores, Museo Leymebamba, Leymebamba.

2002b         Pueblo de las nubes, en: E. Gonzáles y R. León (eds.), Chachapoyas: el reino perdido, 25-265, AFP Integra, Lima.

Guengerich, A.

2014b         The architec´s signature: The social production of a residential landscape at Monte Viudo, Chachapoyas, Perú, Journal of Anthropological Archaeology 34, 1-16.

Jiménez de la Espada, M.

1881             Relaciones Geográficas de Indias, Biblioteca de Autores Españoles desde la formación del lenguaje hasta nuestros días, Madrid.

Lerche, P.

1995            Los Chachapoya y los símbolos de su Historia, Servicios Editoriales César Gayoso, Lima.

Mogrovejo, T. A.

1920            Libro de Visitas: Diario de la segunda visita pastoral que hizo de su arquidiócesis al arzobispado de los Reyes, Revista del Archivo Nacional del Perú I-II, 37-78.

Muscutt, K.

1998            Warriors of the clouds: A lost civilization of the upper Amazon of Peru, University of New Mexico Press.

Narváez Vargas, A.

2004            Aspectos funcionales de la arquitectura residencial en la Fortaleza de Kuelap, SIAN 9(15), 28.

2013            Kuélap: centro del poder político religioso de los Chachapoyas, en: Los Chachapoyas, Colección Arte y Tesoros del Perú, 87-159, Banco de Crédito del Perú. Lima.

Pérez de Astoas, F.

1996             Descripción de la provincia de Luya y Chillaos. Kuélap, Boletín Cultural 111, INC-Amazonas. [1762]

Ruiz Estrada, A. y R. Ruiz Rubio

2010            La gran historia del pueblo Chillao, Amazonas-Perú, Fondo Editorial de la UNMSM, Lima.

Schjellerup, I.

2005            Incas y españoles en la conquista de los chachapoya, Fondo Editorial PUCP/Instituto Francés de Estudios Andinos, Lima.

Stiglich,

1922           Diccionario Geográfico del Perú, Imprenta Torres Aguirre, Lima.

Torero, A.

1993            Lenguas del nororiente peruano: la hoya de Jaén en el siglo XVI, Revista Andina 11(2), 447-472.

Zevallos Quiñones, J.

1987            Introducción al estudio etnohistórico de Chachapoyas, Kuélap. Informativo cultural mensual del INC Departamental Amazonas, Boletín 77. Chachapoyas.

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*  La presente investigación etnohistórica pertenece al Dr. Arturo Ruiz Estrada y ha sido extraído del artículo académico: Deslindes étnicos en la historia de Amazonas, Perú. Publicado en el Boletín de Arqueología PUCP. Número 23. Año 2017. El título es mio. Artículo completo en:
DOI:http://dx.doi.org/10.18…/boletindearqueologiapucp.201702.001

LA INDEPENDENCIA DEL PERÚ: HEREDANDO LA CORRUPCIÓN*

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La corrupción siempre ha sido un mal endémico en la historia de nuestro país, y el nuevo Estado creado después de nuestra Independencia, no fue la excepción, porque nació débil, sin una organización fuerte, con una herencia administrativa de la época virreinal, dónde los títulos nobiliarios y la corrupción, marcaron la gestión de la época pre independentista; por tanto, la nueva sociedad peruana se relacionó con un Estado republicano inicial cuyo principal rasgo era la corrupción en su máxima operatividad, configurada como parte de la “cultura” y “costumbre” heredada del virreinato.

La debilidad de ese primigenio Estado, se debía a que los personajes “criollos” de la época, los que lucharon y apoyaron la independencia, y sirvieron a los virreyes; se convirtieron paradójicamente, en los nuevos HACEDORES de un Estado y una sociedad, siguiendo las taras y manías de sus anteriores amos y jefes (virreyes y sus funcionarios). Los problemas heredados se relacionaban con políticas de espionaje, secuestro, asesinatos, arrebato y confiscación de propiedades y tierras, que realizaban los nuevos administradores del poder (los criollos), no solamente en Lima sino, y sobre todo, en provincias.

Nace una élite de “caudillos militares”, que RECLAMARON al nuevo Estado, el pago y recompensa por haber “independizado” al Perú, ¡qué conchudez de estos pseudo líderes! Este abuso de poder, condujo a la corrupción, donde se acumulaba riquezas a costa de los dueños de las tierras y propiedades que pertenecían a ciudadanos y campesinos, a través de conexión de corruptelas entre los “caudillos militares”, los funcionarios y los intermediarios privados.

Una de las formas de corruptela independentista más grande fueron las políticas de prohibiciones y barreras al libre comercio que condujeron a que los diplomáticos e intermediarios privados, coludidos con las principales autoridades del país y sus funcionarios, pongan en práctica diversos negociados para el ingreso y salida de productos de primera necesidad, a cambio de COMISIONES (dinero corrupto) que enriquecieron a estos personajes a costa del nuevo Estado, que necesitaba tributación para fortalecerse económicamente, pero como nos cuenta la historia, por encima estaban los intereses y bolsillos de los que nos dirigían.

Esta prohibición del libre comercio, conllevo a negociados a través del CONTRABANDO de productos, otra forma de corruptela que permitía el enriquecimiento de aquellos funcionarios que dejaban circular subrepticiamente los productos, sin ningún tipo de impuestos a favor del erario nacional. Todavía este brazo de la corruptela, se deja ver actualmente en nuestros puertos, aeropuertos y fronteras del país. Aquellos comerciantes que no querían formar parte de este círculo vicioso de comisiones y corrupción en los diversos niveles, sufrían diversas restricciones para comercializar sus productos como leyes prohibitivas de libre comercio o el pago excesivo de impuestos. La consigna de los “corruptos independentistas “era: o te alineas al brazo de la corrupción, o no formas parte de la distribución de riquezas a costa del país.

Domingo Elías, un reformador liberal, peruano él, de retorno desde el extranjero, aplicó reformas civiles y liberales contra los liderazgos de los “caudillos militares” que se refugiaban en la corrupción. Sus reformas en un inicio, chocaba contra las políticas de los gobiernos iniciales de la independencia. Este reformista y negociante iqueño, denunció en un inicio los actos de corrupción de los “caudillos militares”, siendo los gobernantes José Rufino Echenique y Agustín Gamarra, como los gobiernos más corruptos del naciente periodo republicano.

El reformista Domingo Elías, intentó de alguna manera hacer frente a la corrupción de los inicios de la República, pero lamentablemente el sistema imperante condujo a que este personaje hiciera posteriormente de esa endeble administración estatal, una maquinaria para beneficiarse personalmente a través de los Vales de Manumisión, que fue una herramienta para compensar económicamente a los ex dueños de los esclavos. Domingo Elías, apoyó esta medida que, al fin y al cabo, le favorecía, por haber tenido en sus fincas, esclavos que trabajaban sus tierras. Estos vales, entregado en el gobierno de Ramón Castilla (“la prosperidad falaz”), costó al erario nacional un aproximado de 8 millones de pesos, y lo paradójico de esta situación, es que aquellos que luchaban contra la corrupción de la República inicial, se beneficiaron de esta forma corrupta de robar dinero al Estado.

En suma, todos caían en el circulo sistemático de la corrupción; si antes eran los pagos y cobros por haber liberado al Perú de los españoles, los cobros por haber liberado esclavos, las comisiones por el contrabando; hoy son las coimas por proyectos carreteros, campañas apoyadas económicamente por Odebrecht que luego se paga con grandes proyectos sobrevalorados o los privilegios, nepotismo y/o negociados entre los Cuellos Blancos y los líderes políticos, Congresistas, jueces, empresarios y otros.

Esta es parte de la historia de corruptela de nuestro país, no es de hoy, sino viene desde que los españoles invaden nuestros territorios. Los “booms económicos” desde los inicios de la Republica (explotación del salitre, guano, caucho, petróleo, anchoveta, minería, entre otros), han sido procesos que muy poco han beneficiado al desarrollo del país, porque se convirtieron en una forma de DEPREDAR AL ESTADO por los corruptos de siempre que nos han dirigido.

La corrupción está en todos lados y en todos los tiempos, la historia analizada en este artículo, da cuenta que una de las herencias generacionales, UNA LAMENTABLE HERENCIA, que nos han transmitido los gobiernos de nuestro país es la CORRUPCIÓN. La Independencia del Perú no significó liberarnos de la corrupción, hasta hoy lo sufrimos en este letargo camino hacia el Bicentenario.

Este análisis, está dedicado a los que ansían y piensan ser políticos en el Perú, porque a los actuales, YA NADIE LOS CAMBIA. Lean antes de querer dirigir un gobierno nacional, regional o local; o por ahí representarnos en el Congreso; conozcan nuestra historia. Por eso cierro con esta frase universal: UN PUEBLO QUE NO CONOCE SU HISTORIA ESTÁ CONDENADO A REPETIRLA.

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* El presente artículo es un análisis y comentario del capítulo II del libro “Historia de la Corrupción en el Perú”, escrito por Alonso W. Quiroz.

DÉJENNOS CON ESTE LINDO SUEÑO ROJO Y BLANCO

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Hace 36 años que Perú no iba a un Mundial y 44 años que no llegábamos a una final de copa en fútbol como selección peruana. ¡Déjennos celebrar esta alegría!, es único en nuestras vidas. Somos una generación que nunca ha vivido esta bella historia futbolera, somos una generación que ha visto a nuestro país desplomarse social y económicamente, pero seguimos adelante gracias al esfuerzo de todos.

Hay gente que NO les gusta el fútbol, respetamos su postura, pero no salgan a decir que estamos “adormecidos” o que el fútbol es el “atraso” y otras cosas, NO POR FAVOR. Soy una analista de la realidad peruana y desde hace años, dicto clases sobre realidad peruana, y no me vengan a decir que el fútbol es “atraso”, “adormecimiento” o “subdesarrollo”. Nuestras pobrezas, nuestras crisis económicas generacionales, nuestra violencia política de los 80 y 90, nuestra inseguridad de cada día, los niños anémicos o desnutridos, los derrames de petróleo en nuestros ríos, la corrupción generalizada, NO se debe al “adormecimiento” o “atraso” que supuestamente el fútbol produce.

No señores, todos estos problemas se deben a la carencia de una verdadera práctica política en el país desde hace décadas, se deben a la ausencia de un planeamiento estratégico del país por nuestros gestores, NO ES CULPA DEL FÚTBOL. Somos un país que hace años venimos atravesando esos problemas, y el fútbol de nuestra selección en las últimas décadas, estuvo abajo, en el hoyo; como el Perú siempre ha venido estando.

Estuvo el fútbol peruano en lo más hondo, no le dimos importancia y nuestros problemas siempre persistieron allí. Hoy nuestro fútbol está haciendo historia (aunque no ganemos la Copa América), ya hicimos historia; pero siempre los problemas del Perú, esos que venimos acarreando de hace décadas, siempre están y estarán allí si es que no tenemos buenos políticos y mejores autoridades.

Hoy estamos viviendo días gloriosos de nuestra camiseta blanquirroja, de un líder argentino que reúne a unos muchachos de buen pie y construye un PLAN ESTRATÉGICO para hacernos gozar de alegría, para hacernos sentir que somos peruanos como Grau y Bolognesi, para construir en base al fútbol una nacionalidad que tanto ansiaba el historiador Basadre, aunque sea por unos minutos.

Este domingo, jugando una final, finaliza ese recorrido histórico de nuestra selección que nadie lo imaginaba, de ese estratega flaco y melenudo con esos “muchachos de pueblo” y de buen driblin; y estarán allí nuestros problemas individuales y colectivos de cada día. La blanquirroja no tiene la culpa que las autoridades y políticos se aprovechen para hacer anti política, para mover sus redes maléficas en favor de los pocos y en contra de la mayoría, y somos conscientes de ello.

Muchach@s, así como los respetamos por no gustarles el fútbol, déjennos seguir soñando y no involucren al fútbol de nuestra selección con los problemas personales o colectivos que tengamos como personas o sociedad; eso no lo solucionarán los jugadores o el entrenador, eso lo solucionaran nuestros, políticos, autoridades, gestores, funcionarios y nosotros mismos. El fútbol NO es “adormecimiento”, “subdesarrollo” o “atraso”, es un conductor por excelencia de amor al país y constructor de nacionalidad, lo estamos viviendo la mayoría que nos gusta el fútbol. Eso apréndanlo muchachos. NOSOTROS SEGUIMOS SOÑANDO CON ESTA LINDA HISTORIA.

COLEGIO BLAS VALERA, TU HISTORIA EN ESTA MI REMEMBRANZA

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“Hijo levántate ya, tu papá te espera para que vayan al Blas Valera”, me decía mi madre en los años 90. Yo vivía en Luya y tenía que caminar hasta Lamud para estudiar en el glorioso Colegio Blas Valera. Mi padre Marino Torrejón, profesor de Historia del Perú y Geopolítica del colegio, ya me esperaba con su bicicleta y sus libros para recorrer juntos el inolvidable trayecto hacia el colegio; rodeado de chacras, árboles y pencas, junto al río Jucusbamba y al compás del sonido de las aves.

Me acuerdo mucho de mis amig@s luyanos, caminando bajo un intenso sol o una torrencial lluvia; pero cumpliendo nuestro deber de estudiantes. Íbamos a veces jugando y otras veces leyendo y repasando el cuaderno porque teníamos examen de matemática con el profesor Víctor Ampuero, un gran docente de las fórmulas y números. Llegábamos al colegio, alegres y ansiosos porque era todo un orgullo entrar al colegio, ver el busto de nuestro padre blasvalerino y el patio de honor rodeado de sus salones. Qué lindo y romántico era observar a las hermosas alumnas del Blas Valera, nuestro corazón palpitaba a mil.

Son las 8 de la mañana y nos formábamos en fila, encabezaba la formación de mi salón, era el más pequeño, aunque meses después fui brigadier de un grado. Silencio total después de cantar el himno nacional, el director del colegio, el profesor Hermógenes Montenegro (el DIRECTOR que extrañamos porque dejo historia educativa), nos daba una cátedra en el patio ceremonial, sobre qué es ser blasvalerino. ¡Qué orgullo!, se hinchaba mi pecho escuchar al director y en cada formación, sentía a mi colegio palpitar dentro de mi corazón.

Ingresamos a los salones y lunes me tocaba Literatura con el profesor Antenor Chuquizuta, me enseñó a conocer a todos los autores de la literatura nacional y mundial, no importaba si salía a dictar su clase desde el pasadizo de uno de los pabellones. ¡Qué personalidad! Miércoles por la tarde, curso de Historia Universal con el recordado profesor Alejandro Chávez Paredes – “Chepe”, una eminencia que nos dio a conocer la historia del mundo; con él aprendí que más allá de Lamud o Luya, existían culturas diversas de nuestro pasado.

Viernes, cerrando semana, tenía Educación Cívica y la profesora Lira Mori me enseño el respeto a nuestra patria, a los derechos y deberes de las personas. Mi padre, Marino Torrejón, me enseñaba Historia del Perú los jueves. Más allá de su rol de padre, lo admiré y respeté siempre como docente. Lo dicen sus ex alumnos: “Fue un gran profesor”. Mi padre me enseñó a vivir y conocer al Perú. Mi profesión actual de antropólogo, analista y político, se lo debo a él, como padre y docente.

Vienen a mi memoria, docentes ilustres del Blas Valera como Teresa Cisneros, Napoleón Rojas Pisco, Adela Valdivia, Laura Chuquizuta, Miguel Villarreal, Idelso Carrión, Lucho Castro, Marino Gupioc, Celso Gallac, y principalmente los docentes que partieron a la eternidad como Remberto Herrera, Hermógenes Montenegro, Alejandro Chávez, Juan Pablo Ventura, Patrociono Santillán, entre otros. Profesores que marcaron la huella blasvalerina, disculpen de todo corazón si no les menciono a todospero les recuerdo con enorme nostalgia. Muchos blasvalerinos exitosos y luchadores, estamos eternamente agradecido de ustedes.

Este 6 de junio nuestro colegio cumple 62 años de convivencia institucional y educativa con su pueblo de Lamud, la provincia de Luya y Amazonas. En este aniversario recordamos que Blas Valera fue uno de los colegios más insignes a nivel regional y macro regional. Ocupaba siempre los primeros puestos de ingreso en universidades como San Marcos, la UNI y Escuelas Militares; en concursos de ciencias y letras, en proyectos educativos, en juegos deportivos, en arte y cultura. Nuestro colegio siempre se distinguió por su disciplina, formación ética y su gallardía en los desfiles; pero lo valorábamos más por su enseñanza y calidad educativa, reconocida siempre en Amazonas. El colegio marcó una época en la historia de Amazonas, hoy los ex alumnos y amazonenses que conocimos esta historia, y formamos parte de ella; lo recordamos con mucha nostalgia.

Hoy en este tu aniversario, los ex blasvalerinos te saludamos desde dónde estemos, con esta remembranza. Ahora mi Blas Valera, tienes una imponente infraestructura, pero lo más importante debe ser la reconstrucción y posicionamiento de tu CALIDAD EDUCATIVA y FORMACIÓN ÉTICA, como lo tuviste hace muchos años atrás. Para ello necesitamos el esfuerzo de tus docentes, administrativos, alumnos, ex alumnos y población en general.

Los recuerdos y la historia de nuestro colegio, que sirvan como paradigmas en la construcción de un Blas Valera ideal, tal como los lamudinos y luyanos lo queremos, tal como los amazonenses lo ansiamos. Retomemos la estirpe intelectual, responsabilidad educativa y calidad humana de tus docentes, retomemos el deber educativo y moral de tus ex alumnos, retomemos el trabajo con ahínco de tus administrativos.

Como blavalerino, esta es mi voz y debo mucho lo que soy a mi colegio. La tarde caía en el patio del Blas Valera, recuerdo que antes estudiábamos mañana y tarde. Mi padre me esperaba para regresar a Luya y le decía: “Papá yo voy caminando con mis amig@s, ve tranquilo”. Me contestaba: “Elmer, mañana tenemos examen, te apuras para estudiar el cuaderno y los libros de historia”. Dejábamos al colegio bajo el manto de la intelectualidad, por la carretera hacia Luya, íbamos comentando nuestras clases y ocurrencias de alumnos, el ruido de los grillos y el revoloteo de luciérnagas nos indicaban que ya llegó la noche; al día siguiente el Blas Valera nos esperaba nuevamente entre su seno, para educarnos y enseñarnos sobre la vida.

¡Feliz 62 Aniversario Colegio Blas Valera!

KUELAP, TU GRANDEZA HOY LLORA SOBRE TUS PIEDRAS

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Cuando los Luya y Chillaos construyeron Kuelap, allá por el siglo XV, junto al Utcubamba y entre las montañas de neblina; siempre tuvieron en mente que esta construcción pétrea sería eterna. La portentosa fortaleza de los Chillaos, no solamente era un monumento a la estrategia de la guerra, también fue la inspiración mágico-religiosa del culto a los dioses serpientes y jaguares. Entre sus rocas divinamente arrumadas, no solo se deslumbraba el arte del tallado pétreo y la admiración consiguiente de los propios incas y españoles; sino entre esas murallas, había vida, había historia, había niños, mujeres, guerreros, sacerdotes y grandes líderes.

Kuelap era (y ha sido), ese pequeño rincón de los andes orientales, donde se conjugaba en una armoniosa relación, el hombre Chillaos con su ecología. Kuelap era la atalaya desde dónde nuestros antepasados construyeron socialmente la cultura que hoy conocemos; esta fortaleza significó el máximo esfuerzo de un conjunto de grupos étnicos por eternizarse, a pesar del tiempo que corre muy de prisa. ¡Y LO LOGRARON!

Nuestra fortaleza, en las últimas décadas, ha sido la admiración de los hombres y mujeres de este planeta tierra. Si antes, los flashes de las cámaras de los turistas y las revistas especializadas como National Geographic, solo perennizaban a Machupichu allá en el sur peruano; esos mismos flashes y revistas hoy admiran a Kuelap. Esos flashes y revistas especializadas, son las que siempre han admirado, respetado y dado un valor agregado a nuestra cultura peruana, a nuestro Kuelap.

Hoy Kuelap se está derruyendo, por sus piedras caen como gotas de lluvia, las lágrimas de los Luya y Chillaos, sus constructores; por sus pasillos se escucha silenciosamente el llanto de aquellos/as que hoy conocemos como Chachapoyas. Kuelap, tu gloria y esplendor, van muriendo en manos de la ineficiencia y la pésima gestión de tus autoridades nacionales, regionales y locales.

Kuelap, te acuerdas que por tus cielos, volaban orondos tus águilas y picaflores; hoy están sobre tu magnificencia, plásticos azules, troncos tallados y fierros que intentan mantenerte en pie. Pero Kuelap, tu estás arriba, junto al cielo, si no te tumbaron las waracas y porras de los incas o los rifles, espadas o caballos de los españoles, lucharemos cual guerreros Chillaos para que menos lo hagan la negligencia e ineficiencia de tus autoridades.

Kuelap, te dicen que eres una Maravilla del Perú, te dicen que eres el segundo Machupichu, te han construido un millonario Teleférico en desmedro de tus pueblos que históricamente guardaban tus sueños. Te han hecho conocer en el mundo entero, y todos vienen a ti a admirarte, cruzando continentes y océanos. Te dicen que eres el potencial turístico que sacará a Amazonas de su pobreza y exclusión, pero te destruyen cada día tus hombres ¡QUÉ TRISTE Y FRUSTRANTE VERTE HOY KUELAP!

Son más de dos años que tus autoridades te tienen postrado entre plásticos, maderas y fierros. La ineficiencia e ineptitud de tus gobernantes y funcionarios tienen que ser denunciados y pagados. Kuelap, ¡NO PUEDES ESTAR AGONIZANDO!, tu estirpe guerrera es más fuerte que cualquier ignoto funcionario que viene socavándote. Kuelap, tienes vida propia por más de cinco siglos y cualquier gobernante regional que te viene ninguneando, sin entender el valor que representas, NO PODRÁ CON TU GRANDEZA. Kuelap, eres más imponente que cualquier gobernante o funcionario que ha pasado por Amazonas o el Perú, y que nunca te ayudó a engrandecerte como si lo hicieron tus constructores Chillaos.

Kuelap, nuestra orgullosa fortaleza, tu hij@s estamos llorando por ti. La impotencia que sentimos al verte hoy en día, es la careta de nuestro Amazonas que viene sufriendo por décadas. Tu historia y tu gloria, tus piedras y simbologías, son más fuertes que la ineptitud de los que te gestionan y gobiernan. Como amazonenses, solicitamos a nuestra autoridad regional, tomar cartas en el asunto. Luchar para que Kuelap salga de esta problemática actual. Solicitamos que se hagan cambios urgentes de funcionarios eternos que gestionan la cultura en Amazonas. Le solicitamos que, junto al gobierno nacional, realice un PLANTEAMIENTO SERIO para el rescate, conservación e investigación, no solamente de nuestro Kuelap, sino de nuestras diversas manifestaciones culturales.

El “llanto” que hay sobre las piedras de Kuelap tiene sus culpables, y son ustedes señores autoridades, que, por décadas, no vienen haciendo nada para potenciar, conservar y valorar nuestra cultura. ¡SI A KUELAP LO PASA ALGO, SABREMOS QUIENES SON ESOS CULPABLES!

LOS MÁS POBRES DEL PAÍS Y AMAZONAS

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A pesar que en el 2018 la pobreza disminuyó en un poco más que un punto porcentual según el último informe del INEI, las poblaciones más pobres del país se encuentran en dónde la lengua materna sigue siendo el quechua, aymara o lenguas amazónicas; poblaciones con el 32,4% de pobreza. Amazonas cuenta con una de las más numerosas poblaciones indígenas amazónicas: los Awajun.

La pobreza 2018 revela que Cajamarca sigue siendo el departamento más pobre del país, y nuestro Amazonas, continúa en el segundo grupo de departamentos más pobres con un porcentaje de pobreza que fluctúa entre el 32,9% y 36,2%.

Una tarea pendiente sigue siendo la pobreza en Amazonas, una tarea pendiente que los gobiernos regionales de turno no han sabido darle solución. Más aun cuando las cifras nos indican que los mayores pobres se encuentran en nuestras comunidades rurales (andinas y amazónicas) dónde tienen como idioma uno diferente al castellano.

Por tanto, en Amazonas es imprescindible fortalecer las instituciones regionales y locales, para elaborar políticas regionales que puedan hacer frente a la pobreza rural, a la pobreza de nuestros pueblos Awajun-Wampis y campesinos.

Son ya 100 días de gestión transcurridos para la nueva gestión regional y municipalidades, y ahora toca conocer cuáles son los planes y hojas de ruta para el desarrollo de la región y sus pueblos. Una región se gobierna con un plan de gestión estructurado y organizado, viabilizado políticamente por un conjunto de acciones que tienen que ser “aterrizados” por una maquinaria de técnicos/funcionarios idóneos y expertos en el sector que se les ha encargado.

Estos 100 días ha sido marcado por la necesidad urgente de que el actual Gobernador sea visto por los ciudadanos como un estadista regional, se lo eligió para gobernar una región, para fortalecer las instituciones. Desde el sillón regional se está para debatir, analizar y proponer políticas, planes, estrategias y proyectos para el desarrollo regional. El Gobernador está para “dar la cara” ante los problemas y buscar sus soluciones, no está usted para evadirlos; no es bueno eso para Amazonas.

Es de suma necesidad que el equipo de funcionarios y técnicos de la región, apoyen decididamente a nuestro Gobernador, sus voluntades y buenos deseos que tiene, no bastan porque en política y gestión no se gobierna con buenas voluntades y deseos esperanzadores . Amazonas no merece ser “probeta” de experimentos, y estos 100 días debieron servir para poner los cimientos y pilares de ese horizonte que tanto ansiamos los amazonenses: “aprovechando nuestras potencialidades, dejar de ser la región de los más pobres, más excluidos, de los desnutridos y anémicos, los menos competitivos, los más deforestados…los más olvidados”, a pesar de nuestras potencialidades.

Tenemos un reto en Amazonas, dejar de pertenecer y rotar en estas últimas décadas, como parte integrante del primer o segundo grupo de departamentos más pobres en el país. La brújula va por ahí señor Gobernador Oscar Altamirano, si es que queremos una región con esperanzas hacia nuestro Bicentenario.

CHACHAPOYAS NO ES HUAMANGA, HUAMANGA NO ES CHACHAPOYAS

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Cada vez que en Chachapoyas llueve, o en nuestros pueblos de Amazonas llueve, “explotan” los sistemas de alcantarillado o los sistemas de drenaje pluvial. Mientras que, en Huamanga, Ayacucho; sus sistemas de drenaje moderno para lluvias, evita inundaciones de calles, drenando eficientemente las aguas y después de minutos que pasa una lluvia, estas calles se encuentran “como si nada hubiese pasado”; en Chachapoyas una lluvia hace explotar canaletas, buzones, sistemas de drenajes, etc; y eso que Chachapoyas no es está ubicada en asentamiento plano, por ende, mucho más fácil poder evacuar las aguas de lluvia. La diferencia entre Huamanga y Chachapoyas se llaman: ADECUADA GESTIÓN POLÍTICA Y NO CORRUPCIÓN DE SUS AUTORIDADES.

En el año 2009 en la ciudad de Huamanga, un huaico lamentablemente sepultó a nueve personas; esa experiencia no tan grata para los ayacuchanos, hizo que sus autoridades provinciales y con el apoyo del Ministerio de Vivienda, se inclinen a invertir en su ciudad, construyendo un moderno sistema de drenaje pluvial, el mismo que ha evitado inundaciones en la ciudad en temporada de lluvias.

Este sistema implicaba una construcción muy independiente a los desagües. Es decir, el agua de las lluvias que caían en las calles de Huamanga no discurriría hacia los desagües de la ciudad, tal como ocurre erróneamente en nuestras ciudades y pueblos de Amazonas; sino constituía construir un sistema independiente, solo para el drenaje de aguas de lluvia. En ese sentido, las autoridades de Huamanga se propusieron construir por debajo de sus calles un canal de un diámetro de 2.5 metros de ancho por 2 de profundidad, tapados con una especie de rejillas de concreto en la parte superior. Este sistema se ha venido masificando en las calles de Huamanga y ha sido una experiencia exitosa en esta parte del Perú, mejorando la calidad de vida de sus ciudadanos.

En Chachapoyas y en nuestros pueblos de Amazonas viene sucediendo todo lo contrario. No hay visión, no hay prospección, no hay organización, no hay un ideal, no hay gestión, NO HAY AMOR A LA CIUDAD O PUEBLO. Se construye a la “chabacana”, a la “chacota”, a “lo que salga”. Se construye canaletas o drenajes con rejas de fierro por encima, por donde se cuelan piedras, barro, basura; canaletas que en la mayoría de los casos van a discurrir finalmente en los desagües de la ciudad. CRASO ERROR. Quizás por aminorar los costos y ensanchar los bolsillos de la corrupción, se hacen este tipo de obras “mal hechas”. Mientras nuestros ciudadanos de Chachapoyas o de los pueblos amazonenses, sufren las consecuencias de no poder cruzar las calles, de ver que sus casas se inundan, de mojarse “shutitos”, cuando un carro a toda velocidad salpica el agua sobre nuestras vestimentas. En fin, acumulando más nuestros indicadores de mala calidad de vida de los ciudadanos amazonenses.

Aprendamos de Huamanga, aprendamos de sus autoridades, aprendamos de esta experiencia exitosa. Aprendamos a hacer bien las cosas. Nuestra ciudad, capital de departamento, NECESITA SER RESPETADA Y AMADA, tanto por sus autoridades y ciudadanos. Lo que viene ocurriendo en las calles de Chachapoyas, es la careta en la que se encuentra nuestro departamento; olvidada, excluida, con los peores indicadores socioeconómicos y competitivos a nivel nacional.

En síntesis, Amazonas con todo el potencial que posee, sigue siendo ese mendigo sentado en un banco de oro, reflejada en las calles de Chachapoyas que “explotan” por las lluvias, y en una plaza mayor encapsulada entre plásticos y aniegos, encerrando entre esos plásticos las esperanzas de una población que quiere sentirse orgulloso de su ciudad capital. Autoridades y ciudadanos; AMEMOS A NUESTROS PUEBLOS Y CIUDADES AMAZONENSES.

LAS BAMBAS: UN CONFLICTO QUE DEMUESTRA QUE EL ESTADO NO APRENDIÓ DE LOS BAGUAZOS

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El proyecto minero Las Bambas, está ubicada a más de 4,000 m.s.n.m., entre las provincias de Cotabambas y Grau, Región Apurímac, a 72 km al suroeste de la ciudad de Cusco. Las Bambas tiene una capacidad instalada de 145,000 toneladas por día, produciendo principalmente cobre y molibdeno; y durante el 2017, la producción superó las 450,000 toneladas de cobre. El año 2018 el proyecto tuvo 1,900 empleos directos y 7,000 indirectos.

A octubre del 2018, la cartera de proyectos mineros en el Perú ascendía a más de 59 mil millones de dólares, según información del Ministerio de Energía y Minas (MEM), y la minería tiene un peso aproximado del 10% en el Producto Bruto Interno. Los proyectos de cobre tienen una participación de 71%, seguido por el oro y la producción de hierro.

Según el MEM, la mayoría de cartera de proyectos mineros, actualmente se sitúan en la Macro Región Sur (Arequipa, Cusco, Tacna, Moquegua, Puno, Apurímac, Huancavelica, Ica y Ayacucho), con un 64% del total nacional, indicando de esa manera que esta parte del Perú, se ha convertido en el principal espacio para la actividad minera. Correspondiente a esta realidad, los departamentos del sur están expuestos a mayor conflictividad socioambiental que demanda mejorar los instrumentos de diálogo y construcción de escenarios de desarrollo sostenible. Si en años anteriores la inversión minera se focalizaba en departamentos del norte peruano como Cajamarca o Ancash, hoy el mayor dinamismo de la inversión minera se ha trasladado al sur peruano.

Para la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía, Apurímac se puede convertir en corto plazo, en un potencial espacio minero, ya que en dicha región se encuentran ubicados los proyectos Hierro Apurímac, Los Chancas, Huaquira, Cotabambas, Trapiche y Anubi, que implicarán una inversión superior a los 10,000 millones de dólares. Solo con el proyecto Las Bambas (Apurímac), el año 2016 se tuvo una inversión de 10,000 millones de dólares.

A marzo del 2018 según el MEM, el departamento de Cajamarca, concentraba el mayor monto de inversión en construcción de proyectos mineros con 16,209 millones de dólares (27.7% del total) y 6 proyectos; y en segundo lugar se encontraba Apurímac, con 11,353 millones de dólares y 7 proyectos en cartera, representando el 19.4% del monto global de inversiones.

Hasta hace unos pocos años, la minería en Apurímac ha sido poco relevante, y por ende no ha existido una organización previa. Hoy no es así, es muy diferente y que irá transformando drásticamente el actual panorama económico y socioambiental de Apurímac y todo el sur. Esta situación conllevará a estos departamentos, tener nuevos y diversos escenarios relacionados con los límites de territorialidad, medio ambiente, organización comunal, mega yacimientos en desarrollo, operaciones productivas en conexión, infraestructuras viales que trascienden territorios regionales y diseñan corredores mineros, presencia de grandes consorcios mineros de talla mundial, conflictividad social, etc.

El sur peruano se ha convertido en un área atractiva para la inversión minera, pero a la vez en un espacio de conflictividad social. Según la Defensoría del Pueblo, durante el año 2017, se ha registrado un total de 256 conflictos sociales a nivel nacional y los departamentos con mayor número de conflictos sociales fueron Ancash con 30 conflictos, Apurímac con 27, Puno con 20, Cusco 19 y Piura 18. La mayoría de estos conflictos sociales registrados fue de tipo socioambiental con el 66,4%; de estos conflictos, el 63.1% estaban relacionados con la actividad minera.

Como se registra, es en los departamentos del sur donde se encuentran la mayoría de conflictos sociales, destacándose los conflictos existentes en Tía María (Arequipa), Majes Siguas II (Apurímac y Arequipa), Las Bambas (Apurímac) y el aeropuerto de Chinchero (Cusco) que concentran grandes inversiones cuyas ejecuciones permanecen en vilo entre mesas de negociación y fricciones con la población.

Esta conflictividad se acentúa, si es que analizamos la problemática social en los departamentos del sur. Así por ejemplo, para el año 2017 las tasas de desnutrición en Huancavelica y Apurímac entre sus niños menores de 5 años eran las más altas del país, con el 34.54% y 24.39%, respectivamente. Apurímac, con actual crecimiento en actividad minera, con crecimiento en conflictividad como en Las Bambas; es uno de los departamentos con los más altos índices de desnutrición infantil. Ahí la complejidad de la problemática actual.

Es por eso la importancia de tener una intervención estrategia y articuladora para disminuir los índices de desnutrición, una estrategia que involucre directamente (junto al Estado) a las empresas mineras que intervienen y van a intervenir en territorios como Huancavelica, Apurímac, Ayacucho o Cusco donde la prevalencia de la desnutrición infantil todavía sigue siendo alta.

En lo que respecta a la pobreza, el Mapa de Pobreza Provincial y Distrital 2013 del INEI, muestra que, de las 71 provincias de los departamentos del sur, 13 de estas provincias están por encima del 60% de pobreza monetaria, ubicándose la mayoría en los departamentos de Ayacucho y Apurímac. Existen 28 provincias ubicadas entre el 40% y 59.9% de pobreza monetaria ubicadas en su mayoría en Puno, Cusco Huancavelica y Apurímac, espacios donde se encuentran la mayor cartera de inversiones mineras en el sur. Entre los años 2013 y 2016, los departamentos de Huancavelica y Apurímac siempre han estado ubicado entre los departamentos más pobres del país, junto a departamentos como Cajamarca, Ayacucho o Amazonas.

Según datos del Ministerio de Educación para el 2016, es desconcertante observar que en Puno, Huancavelica y Apurímac existe un alto índice de estudiantes de segundo de secundaria que no lograron los aprendizajes necesarios en materia de Historia, Geografía y Economía para poder acceder al siguiente nivel con indicadores altos de 33,4%, 40,7% y 39,2%, respectivamente. En lo concerniente del acceso al agua potable, al 2015 el INEI mostraba que el promedio de acceso de las personas a nivel nacional era de 63,6%, y si nos circunscribimos en el sur peruano, por debajo de ese promedio de personas que acceden al agua potable están departamentos como Cusco con el 55,5%, seguido por Ayacucho con 47,4%, Puno con 28,4%, Apurímac con 27,5% y Huancavelica con 18,8%. En estos dos últimos departamentos, están las mayores inversiones mineras.

Sin duda, para entender el conflicto actual de Las Bambas, es necesario entender la realidad de los departamentos del sur. Estos departamentos necesitan de la intervención articulada del Estado y la empresa privada, para ampliar la cobertura de agua potable, servicios educativos, infraestructura social básica, seguridad alimentaria y salud, etc; sobre todo en Apurímac y Huancavelica, dos territorios dónde viene creciendo exponencialmente la actividad minera. Recordemos que la conflictividad social en torno a la minería está relacionada con el uso y acceso al agua, por ende, poblaciones rurales del sur peruano no pueden caer en la paradoja de acceso del agua para las grandes empresas mineras en territorios de poblaciones que ni siquiera sus hogares cuentan con acceso al agua potable.

En el caso de Las Bambas, la conflictividad se ha circunscrito a una carretera, como principal exigencia de demanda de los comuneros. Es incomprensible que, en nuestro país, dentro de un distrito o comunidad exista una adecuada conexión vial hacia un proyecto minero, contrario a las vías de comunicación que conectan a estos pueblos o comunidades, que en su mayoría son paupérrimas.

Finalizamos mencionando que para asegurar una actividad minera viable, aceptable y sostenible es necesario primero conocer la realidad de los pueblos y comunidades donde se desarrollan estos proyectos, toda vez que las exigencias y demandas de estas comunidades, son históricas y a la vez incumplidas y/o olvidadas; y que recién se conocen en el Perú Oficial, en el Perú Centralista, cuando se descubre la riqueza minera y/o de hidrocarburos de estas comunidades, y desde Lima se elucubran GRANDES INVERSIONES, sin siquiera consultar con los verdaderos dueños históricos de estos territorios. ESTA ES UNA AGENDA PENDIENTE PARA LA NUEVA POLÍTICA EN EL PERÚ, PARA EVITAR ASÍ FUTUROS BAGUAZOS.

 

 

¿EL PRESIDENTE TIENE LA CULPA DE TODO?

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Cuándo en nuestro país se dirá lo siguiente: YO TENGO LA CULPA de construir mi casa en pleno cauce de una quebrada, y luego se me viene encima un huayco y no culpar a los gobiernos; YO TENGO LA CULPA de botar basura en las calles y playas dónde cada día mueren animales por comer plástico creyendo que es comida; YO TENGO LA CULPA de quemar bosques y contaminar, por eso tengo hoy en día temperaturas extremas de calor y frío; YO TENGO LA CULPA de cruzar una pista por debajo de un puente peatonal, luego no culparé al conductor por algún accidente; YO TENGO LA CULPA de malgastar mi semana de trabajo en alguna borrachera, mientras mi mujer e hijos esperan que les lleve un pan.

YO TENGO LA CULPA de inflar las boletas de los viáticos, mientras otros no tienen ni para el pasaje; YO TENGO LA CULPA de bajarme en medio de la pista y no exijo un paradero autorizado, porque más vale la viveza que arriesgar tu vida; YO TENGO LA CULPA de la educación de mis hijos, porque aplaudo a los que “arman torres de vasitos” mientras nuestras bibliotecas son salones fantasmales; YO TENGO LA CULPA de destruir árboles para construir mi casa, sin siquiera pensar en el valor de la fotosíntesis y ser productores de agua en los andes orientales; YO TENGO LA CULPA de “cholear” y discriminar, sin verme en el espejo que también tengo de “inga y de mandinga”; YO TENGO LA CULPA de no haber estudiado para el examen final, por irme de parranda y dejaré de tildar al profesor como malo o pésimo.

YO TENGO LA CULPA de dar una coima a un policía si me paso la luz roja, porque de esa manera salvo mi mala conducta ciudadana; YO TENGO LA CULPA de mi mal humor por peleas familiares, y no es culpa del teclado de la computadora, de tu compañer@ de oficina o del ciudadano a quien atiendes; YO TENGO LA CULPA de seguir eligiendo y defendiendo a los mismos corruptos a pesar que ya los conoces como son, “soy un chol@ terco caracho”; YO TENGO LA CULPA de la inundación de mis calles y mi casa, porque la basura que arrojo en las pistas atascó las cunetas, canales y ríos.

YO TENGO LA CULPA de votar por autoridades que te ofrecen regalitos, al final te roban rico y luego te sientes indignado; YO TENGO LA CULPA de estar destruyendo mi país y el mundo, pero cuando hagas esa MEA CULPA, cuando verdaderamente lo hagas…QUIZÁS YA SEA MUY TARDE.

¡Reflexionemos y hagamos una MEA CULPA de nuestro accionar diario!

ALTO A LA DESTRUCCIÓN DE NUESTRO CERRO SAN JUAN DE LUYA

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Existe malestar e impotencia ante la destrucción sistemática que se está realizando en uno de los íconos ecológicos, culturales y recreativos de nuestro pueblo de Luya, tal como viene a ser nuestro histórico Cerro San Juan. No se puede estar destruyendo de esta manera, un recurso nuestro, tan solo por el hecho de ser un depósito de material para realizar ciertas obras; eso no es un sustento válido; menos viable, aceptable y sostenible para depredar de esta manera nuestro querido Cerro San Juan.

Estos días, me acaban de enviar estas fotos desde Luya, yo pregunto, ¿esta máquina está arreglando una carretera o está destruyendo un cerro? No es que quiera ser molestoso o “pincha globos” con las nuevas autoridades, solo estoy defendiendo el derecho de miles de ciudadanos y la conservación de la ecología de nuestro Luya y Amazonas. Hace 6 años denuncié esta situación y se logró paralizar, pero la destrucción ya estaba hecha y no se hizo ninguna gestión para minimizar los daños, menos hubo responsables, todo sigue igual o peor. A la autoridad provincial, al alcalde distrital, al Director Regional de Energía y Minas, y a todas las autoridades regionales competentes. ¡YA PAREN ESTA DESTRUCCIÓN

IMPLICANCIAS NEGATIVAS:

1. En primer lugar, ya hay un impacto ambiental irreparable. Se está destruyendo un ecosistema con sus elementos bióticos y abióticos que existen en el lugar. Llámese aves, insectos, serpientes, flores, plantas silvestres, formaciones geológicas, etc.

2. El impacto visual es importante cuando se visita pueblos; imagínese que los visitantes y turistas observen tan abominable espectáculo de destrucción ecológica y paisajística. Es más, para los propios luyanos, y en su mayoría, no creo que estén de acuerdo con observar que su principal ícono natural, se destruya irreparablemente.

3. Hay un daño geológico porque se está causando erosión producida por la mano del hombre, que podría traer consecuencias funestas como el deslizamiento del cerro por lluvias afectando a las personas y familias que viven a los alrededores. El agua almacenada filtrará por las fracturas generando posteriores derrumbes y deslizamientos que podría afectar a las viviendas cercanas.

4. En el aspecto de salud, la constante excavación y traslado de material, genera levantamiento de polvo que afecta la salud de las personas más vulnerables que viven a los alrededores como los niños, madres gestantes y adultos mayores.

5. Se está destruyendo un espacio cultural importante de la población luyana. El aspecto religioso del Cerro San Juan, está posesionado en la mente e historia oral de nosotros los luyanos. Es el cerro del santo patrono principal, pero también donde habitan seres de mitología y cuentos. No se puede estar destruyendo de esta manera la cultura popular, histórica y cosmovisionaria de muchas generaciones.

6. Con el sustento de ahorro de costos o que existe material idóneo para realizar obras, no se puede destruir la naturaleza. De seguro que no existe ningún Estudio de Impacto Ambiental en la zona para excavar y destruir este espacio ecológico. Allí ya existe un problema de gestión.

7. Por último, existe un problema socio económico, porque afecta en todos sus sentidos el desarrollo social armonioso (salud, cultura, religión, etc) y a mediano y largo plazo, acarreará problemas económicos que afectará el presupuesto municipal y la atención oportuna de los ciudadanos.

Se hace prioritario REPARAR el daño ya causado, por tal motivo es necesario en la zona depredada, la REFORESTACIÓN inmediata, para aliviar de alguna manera tan irreparable destrucción; que tomara muchos años para regresar a su génesis natural. O en todo caso implementar proyectos que minimicen el daño ya causado, las autoridades regionales y locales tienen la palabra.